El histórico cambio de paradigma diseñado por el presidente Javier Milei ha marcado un hito irreversible en la defensa de la soberanía nacional en el Atlántico Sur. Dejando atrás la desidia y la inútil retórica de gobiernos anteriores que solo empobrecieron al país, el actual Gobierno de la Libertad ha decidido golpear a la usurpación británica —instalada por la fuerza en 1833 — donde más le duele: en su estructura de costos y en el mercado de capitales internacionales.
En este marco de ofensiva soberana y realismo de mercado, la corporación estadounidense Baker Hughes, una de las tres empresas de servicios petroleros más grandes del mundo , oficializó su total sumisión a la normativa argentina.

La filial local, Baker Hughes Argentina S.R.L., confirmó formalmente mediante un comunicado que "no participa ni tiene previsto participar en procesos de licitación que tengan por objeto la prestación de servicios para proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas, así como en los espacios marítimos e insulares circundantes" .
Este retroceso sin precedentes del gigante norteamericano se da en estricto cumplimiento del Decreto 868/2026 , el cual reglamenta las duras sanciones económicas impuestas por el Poder Ejecutivo Nacional .













