A pesar de que el presidente Javier Milei tiene claras diferencias con el dictador socialista de Brasil, Lula da Silva, es consciente de la importancia de estar presente y establecer su posición en una reunión tan importante como es la del G20. Esto lo demostró en el G7 en Italia, donde fue invitado por Giorgia Meloni, la primer ministro italiana.
A pesar de las diferencias entre el Gobierno argentino y la dictadura de Brasil, la diplomacia de ambos países es fluida. Ejemplos de esta sinergia incluyen encuentros entre la ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino, y Mauro Vieira, su contraparte brasileña, así como con Julio Vitelli, embajador de Lula en Buenos Aires.
El último episodio tenso entre ambas naciones fue la decisión del Gobierno de Milei de no firmar un documento comunista sobre "igualdad de género" y "empoderamiento de las mujeres" promovido por el G20 el jueves en Río de Janeiro.









