El intendente Daniel Passerini inauguró el ciclo legislativo 2026 con un discurso cargado de contradicciones y una marcada narrativa ambientalista. En el recinto del Concejo Deliberante, el jefe municipal admitió que la ciudad arrastra déficits en 19 de los últimos 20 años. Ante el agotamiento de las arcas, prometió alcanzar un déficit cero este año, validando por necesidad el rumbo económico nacional.
La gestión busca ahora sanear las cuentas tras décadas de expansión desmedida del gasto público en el Palacio 6 de Julio. Sin embargo, Passerini no ahorró críticas infundadas hacia la administración de Javier Milei, sin hacerse cargo de su propia gestión desastrosa. Esta postura ignora deliberadamente que el municipio debe sostener una planta cercana a los 24.000 empleados bajo su órbita directa.

El intendente omite las denuncias de los comerciantes locales por la excesiva presión tributaria municipal y el abandono de los centros comerciales tradicionales destruyen la competitividad. La ciudad presenta focos de suciedad y falta de mantenimiento mientras el Ejecutivo prioriza la retórica verde.
Ecologismo de relato y abandono de las funciones básicas
Passerini reafirmó su alineamiento con la Agenda 2030 y la lucha contra el cambio climático, tildándola de política instalada. Aseguró haber erradicado 12 basurales clandestinos, aunque el mal olor y la acumulación de residuos persisten en casi todos los barrios. El discurso oficialista contrastó con la realidad de una infraestructura urbana mal ejecutada, y sin pensar en lo que los cordobeses realmente necesitan.










