Sus declaraciones marcaron el tono de lo que sería una semana de fuego cruzado. Lejos de aflojar, Sáenz redobló la apuesta en un acto público en Salta.
Frente a una multitud, cargó nuevamente contra la exvicepresidente condenada y su conducción: “Por un lado vino la señora e intervino el Partido Justicialista. Así le fue en las provinciales. Ahora se quedó sin nada en las nacionales.”, sostuvo el primer mandatario salteño. Y continuo diciendo, “tenía diputado nacional, ya no lo tiene. Tenía dos senadores nacionales, ya no los tiene. No nos van a decir qué hacer.”
El mensaje fue interpretado como una rebelión abierta de los gobernadores del norte, que acusan a Cristina de desmantelar las estructuras locales para imponer candidatos camporistas sin arraigo territorial.















