En particular, establece la incorporación automática de beneficiarios al sistema a partir de la sola tenencia del Certificado Único de Discapacidad (CUD), sin distinción de gravedad ni consideración sobre la posibilidad de inserción laboral. Para el Gobierno, esta disposición constituye una vía abierta para la duplicación de beneficios y el uso discrecional de los recursos públicos.
El presidente Milei había vetado la iniciativa por el costo que implica para el Estado. Según cálculos oficiales, la creación de una Pensión Universal por Discapacidad significará la incorporación de más de 1,6 millones de nuevos beneficiarios, con un gasto superior a los 6 billones de pesos anuales, equivalente a más de 5.000 millones de dólares.














