Hace algunas horas, el Estado terrorista de Irán lanzó una serie de cohetes y misiles balísticos hacia Israel como respuesta a la campaña militar israelí contra sus aliados de Hezbollah, en Líbano. Tras el fin del ataque al país hebreo, se reportó un sólo muerto con misiles: era palestino.
Las alarmas sonaron en todo Israel, y se escucharon explosiones en Jerusalén y en el valle del río Jordán, mientras los israelíes ingresaban en los refugios antiaéreos. Los periodistas de la televisión estatal se tiraron en el suelo durante las transmisiones en vivo.
Según la radio del ejército israelí, se habían disparado al menos 200 misiles contra el país desde Irán. La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que se habían lanzado decenas de misiles y amenazó que, si Israel respondía, la represalia de Teherán sería "más aplastante y devastadora".
Posteriormente, el ejército israelí dio la señal de alerta y permitió a los ciudadanos abandonar los refugios. El vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), contralmirante Daniel Hagari, indicó que, hasta el momento, no se tenía información de heridos o muertos a causa de los ataques con misiles iraníes. Además, Hagari consideró el ataque como "grave" y advirtió que tendría repercusiones.










