Durante los meses más duros de la pandemia del COVID-19, el Gobierno kirchnerista de Alberto Fernández fue duramente criticado por la liberación masiva de presos bajo la excusa de evitar el hacinamiento y prevenir contagios en cárceles.
Aunque intentaron justificarlo diciendo que se trataba de dar "prisión domiciliaria", lo cierto es que miles de delincuentes, entre ellos violadores y asesinos, recuperaron la libertad y en la práctica desaparecieron del control judicial. Incluso muchos de los liberados fueron arrestados nuevamente en los años posteriores tras haber cometido nuevos crimenes.
Según los datos disponibles, entre marzo y julio de 2020, más de 2.200 presos abandonaron el Servicio Penitenciario Federal, con un aumento exponencial de los arrestos domiciliarios: 735 solo entre abril y mayo, 12 veces más que el año anterior.

En la provincia de Buenos Aires, el bastión del kirchnerismo bajo el gobierno de Axel Kicillof, la cifra fue aún más escandalosa: aproximadamente 5.646 liberaciones en 2020, con un promedio de 15 presos liberados por día. A nivel nacional, distintos informes estimaron que más de 10.000 delincuentes salieron de las cárceles durante ese año, con un fuerte pico en los primeros meses de la pandemia.









