Organizaciones y ciudadanos exigen cancelar este encuentro, defendiendo la inocencia infantil ante agendas globalistas.
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El 17 de noviembre está programado en Córdoba el segundo Congreso Nacional de Niñeces y Juventudes Trans, impulsado por La Casita Trans en la UPC. Esta iniciativa enfrenta un rechazo masivo en redes sociales por parte de grupos que alertan sobre el riesgo de exponer a menores a conceptos confusos sobre identidad sexual. “La Casita Trans” defiende el evento como un espacio para debatir derechos, pero críticos lo ven como un avance indebido en la niñez vulnerable.
Diversas voces denuncian que el congreso busca normalizar intervenciones hormonales en infantes, atentando contra su desarrollo natural y la autoridad parental. El debido hostigamiento digital contra los organizadores refleja una sociedad harta de imposiciones ideológicas que confunden a los más chicos. Profesionales trans e intersex participarán en ponencias, pero esto no justifica exponer temas de adultos a edades tempranas.
“Las niñeces y adolescencias trans existieron, existen y seguirán existiendo; sus procesos son tan legítimos como los de cualquier persona”, declararon los promotores. Tales afirmaciones ignoran el peligro de medicalizar infancias sin madurez suficiente para decisiones irreversibles. Padres y evangélicos insisten en proteger a los niños de experimentos aberrantes disfrazados de inclusión.
Primer Congreso de Nacional de Niñeces Trans en noviembre del 2024
Antecedente alarmante en Tucumán refuerza la alerta cordobesa
Un encuentro similar en Tucumán fue suspendido el 18 de octubre tras presiones intensas, priorizando la seguridad de cientos de inscriptos ante amenazas y desinformación. La fundación organizadora de este evento aberrante lamentó el clima hostil que cerró incluso el hotel sede, destacando el cuidado infantil como razón principal.
Tras ese logro, los esfuerzos se redirigieron a Córdoba para evitar que la UPC se preste a difundir contenidos que promueven cambios irreversibles en menores. El Consejo Pastoral Evangélico emitió una nota al gobernador Llaryora cuestionando el uso de fondos estatales en eventos ideológicos. Ellos aclaran no adherir a partidos, pero defienden neutralidad y principios constitucionales contra la sexualización precoz.
Padres Unidos Argentina reunió firmas en Patio Olmos repudiando el congreso por fomentar hormonizaciones que atentan contra la salud infantil. “Esto no es un discurso de odio, sino concientizar y decir que con los chicos no; no estamos en contra de las decisiones de personas adultas, pero promover este tipo de ideología atenta contra la salud mental y espiritual de los niños”, afirmó Paola Bucci. Su grupo combate acertadamente la ESI como puerta a la confusión de género en escuelas.
Comunicado de cancelación del evento en Tucumán
Grupos intensifican campaña contra el evento
CitizenGo impulsa peticiones con imágenes de menores sin permiso, vinculada a agendas que protegen la infancia de manipulaciones globalistas. Cristianos en Política y la Coalición de Mujeres Argentinas se suman en redes exigiendo cancelación para salvaguardar la pureza infantil. Evelin Barroso, pastora y diputada libertaria electa, criticó públicamente el congreso como adoctrinamiento disfrazado.
El DNU 62/2025 de Milei prohíbe hormonizaciones en menores, base legal para rechazar cualquier promoción de tales prácticas en el evento. Críticos argumentan falta de evidencia científica a largo plazo y riesgos graves para la salud de los niños expuestos prematuramente. Este decreto refuerza la postura de no permitir intervenciones experimentales bajo pretexto de garantizar derechos.
Endocrinólogos como María Eugenia Estario defienden tratamientos pasados, pero el consenso prioriza madurez antes de alteraciones corporales irreversibles. “Ahora ya no se realizan en menores, pero cuando se hacían eran y son tratamientos seguros; en el país se practican hace 10 años y en otros hace más de 20”, declaró. Tales comentarios colisionan directamente contra la protección infantil que demanda no medicalizar indebidamente a los niños.
Comunicado oficial del Consejo Pastoral Evangélico de Córdoba expresando preocupación por el evento
Córdoba protege la integridad de los niños
La presión colectiva en Córdoba replica el éxito tucumano, demostrando que la sociedad rechaza agendas que sexualizan y confunden a los más vulnerables. Familias y líderes religiosos insisten en que adultos decidan por sí mismos, pero que nunca involucren a menores en debates hormonales. Este movimiento celebra la defensa de la inocencia contra imposiciones ideológicas foráneas.
La UPC, como entidad pública, no debería ceder espacios a eventos que contradicen el DNU y exponen riesgos a menores sin consenso médico universal. El gobierno provincial enfrenta el dilema de respaldar y cuidar a los niños o ceder a presiones globalistas que atentan contra valores familiares cordobeses. Cancelar este evento aberrante sería un triunfo para la niñez protegiéndola de experimentos progresistas.
Comunidades evangélicas y parentales merecen el reconocimiento por su vigilia constante, evitando que Córdoba se convierta en escenario de degeneración infantil permanente. Su acción no es una muestra de odio, sino de cuidado y protección que prioriza el desarrollo natural sobre intervenciones irresponsables. La provincia de Córdoba puede convertirse en referente al frenar e impedir esta amenaza para preservar la infancia intacta.