La ex vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner sorprendió al elegir Monte Hermoso, un destino balneario en la provincia de Buenos Aires, para sus vacaciones. Aunque este cambio puede parecer una apuesta por el turismo local, algunos sectores lo ven como una estrategia calculada para intentar mejorar su imagen pública.
Este año gran cantidad de argentinos pudieron volver a viajar al exterior eligiendo destinos como Brasil, Estados Unidos y Europa. Sin embargo, la líder del kirchnerismo no puede abandonar el país por estar condenada en segunda instancia.
Cristina estuvo acompañada por su hija, Florencia, y su nieta, Helena, en el balneario Sauce Grande. Allí también aprovechó para reunirse con figuras políticas locales como el intendente Hernán Arranz y el diputado bonaerense Enrique Dichiara. Este gesto fue señalado como una maniobra para fortalecer su influencia en la región mientras sigue en el centro de críticas a su última gestión de la mano de Alberto Fernández.

Durante su visita, la expresidenta utilizó sus redes para compartir mensajes sobre la restitución de la nieta número 139. “Inmensa alegría por ejercicio de la Memoria y por el cariño de quienes lo hicieron”, escribió.
Sin embargo, estas publicaciones fueron recibidas con cuestionamientos. Ya que muchos interpretaron que su insistencia en destacar ciertos temas busca desviar la atención de los problemas estructurales.









