Este lunes 25 de mayo, la tradicional parrilla El Tano de Avellaneda quiso festejar sus 25 años con un acontecimiento que prometía ser histórico: el sándwich de matambre a la pizza más grande del mundo. La convocatoria fue masiva y durante gran parte del día todo marchó con alegría y buena onda entre familias y amigos.
Sin embargo, la paciencia de algunos asistentes se agotó por la demora en la entrega y el evento terminó en un verdadero descontrol, con empujones, corridas y gente que saltó las vallas para llevarse porciones antes de tiempo.
Frente a lo sucedido, el dueño del local salió a dar su versión a través de las redes sociales. Reconoció lo lindo que había sido la jornada en un primer momento y agradeció a la mayoría que se comportó con respeto, pero no se guardó el malestar por cómo terminó todo.
El sabor amargo del final
“Ver a miles de personas acompañando y disfrutando juntos fue realmente un sueño para nosotros”, expresó en el posteo. Destacó que durante casi toda la jornada se vivió un clima increíble, con familias y amigos que apoyaron con buena energía.
Pero después llegó la parte más dura: “En el último momento, muchas personas comenzaron a descontrolarse, subiéndose, empujando y metiéndose directamente a sacar y comer el sándwich antes de que pudiera entregarse de manera organizada”. Incluso lamentó que se llevaron elementos de la organización.
El responsable del evento entendió la emoción de la gente por la cantidad que había, pero recordó todo el esfuerzo que hubo detrás durante meses. “Detrás de este evento hubo meses de trabajo, esfuerzo y muchísimas personas dejando todo para que salga bien”, señaló.
Con firmeza, calificó lo ocurrido como una falta de respeto para los que estaban trabajando y para quienes esperaban su turno de forma tranquila. “Que terminara así realmente quedó feo”, agregó.









