Un equipo internacional de científicos descubrió en la Amazonía ecuatoriana un depósito de ámbar que contiene fósiles de insectos y plantas perfectamente conservados desde hace 112 millones de años, en plena era de los dinosaurios. El hallazgo, realizado en las cercanías del pueblo de Archidona, en la provincia de Napo, constituye el mayor depósito de ámbar del período Cretácico hallado hasta ahora en Sudamérica.
El estudio fue publicado en la prestigiosa revista Communications Earth & Environment y marca un hito en la paleontología de la región. Según los autores, este descubrimiento abre una ventana única al pasado y permite entender cómo era la vida en la antigua región tropical de Gondwana, el supercontinente al que pertenecía Sudamérica en ese entonces.
El ámbar hallado en Ecuador es una resina fosilizada que actuó como una cápsula del tiempo natural. En su interior, los científicos encontraron bioinclusiones de insectos como avispas, moscas, escarabajos, pulgones, mosquitos e incluso fragmentos de una telaraña. En los sedimentos cercanos, también se hallaron restos fosilizados de plantas, que ayudan a reconstruir el ecosistema de aquella época.

“La conservación de estas estructuras externas es tan excelente que, bajo el microscopio, pueden parecer organismos recién muertos, aunque tengan millones de años”, explicó Xavier Delclòs, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Barcelona.









