El estudio fue publicado en la prestigiosa revista Communications Earth & Environment y marca un hito en la paleontología de la región. Según los autores, este descubrimiento abre una ventana única al pasado y permite entender cómo era la vida en la antigua región tropical de Gondwana, el supercontinente al que pertenecía Sudamérica en ese entonces.
El ámbar hallado en Ecuador es una resina fosilizada que actuó como una cápsula del tiempo natural. En su interior, los científicos encontraron bioinclusiones de insectos como avispas, moscas, escarabajos, pulgones, mosquitos e incluso fragmentos de una telaraña. En los sedimentos cercanos, también se hallaron restos fosilizados de plantas, que ayudan a reconstruir el ecosistema de aquella época.
Los investigadores también encontraron plantas fosilizadas que entregan nuevos datos sobre la vida del Cretácico
“La conservación de estas estructuras externas es tan excelente que, bajo el microscopio, pueden parecer organismos recién muertos, aunque tengan millones de años”, explicó Xavier Delclòs, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Barcelona.
La clave de esta preservación excepcional es que la resina endurecida evita el contacto con oxígeno, lo que impide la descomposición de tejidos blandos y permite conservar detalles que no suelen encontrarse en el registro fósil tradicional.
La mayoría de los depósitos de ámbar más estudiados del mundo provienen del hemisferio norte. Por eso, este hallazgo enriquece enormemente el conocimiento sobre la biodiversidad del hemisferio sur durante el Cretácico.
Algunos de los mosquitos atrapados en el ámbar probablemente se alimentaban de la sangre de los dinosaurios
“Encontrar un nuevo sitio de esta importancia en el antiguo continente de Gondwana proporciona información muy valiosa de una región donde antes teníamos pocos datos sobre los organismos que vivieron allí”, destacó Delclòs.
Gondwana fue un supercontinente que se dividió en los actuales continentes de Sudamérica, África, la Antártida, Australia, Arabia e India. Este contexto geológico convierte al hallazgo en un aporte fundamental para entender cómo evolucionaron las especies en este rincón del mundo.