En las arenas de Saqqara, cerca de El Cairo, un equipo de arqueólogos egipcios descubrió tres tumbas talladas en la roca que datan del período del Nuevo Reino, entre aproximadamente 1550 y 1070 antes de Cristo. El hallazgo, anunciado por el director del sitio arqueológico de Saqqara, Amr El-Tayeb, aporta nueva luz sobre la élite administrativa y militar de esa época dorada de la civilización egipcia.
La primera tumba pertenece a un funcionario llamado Mentuhotep, quien aparece representado junto a su madre Eihotep en los relieves de las paredes. Las escenas incluyen portadores de ofrendas y actividades de caza, típicas de la iconografía funeraria del momento. Las inscripciones lo describen con títulos como Príncipe Hereditario, Alcalde, Portador del Sello Real y "Aquel que Agrada el Corazón del Gobernante", además de otros cargos administrativos y militares.
En esta tumba aún queda un pozo funerario sin excavar que podría guardar más información sobre la vida y el linaje de Mentuhotep. Estos descubrimientos permiten reconstruir con mayor precisión la red de poder en el antiguo Egipto.
Detalles de los otros sepulcros
La segunda tumba corresponde a Paremwia, también conocido como Samut, quien ocupaba el cargo de Gran Mercader de la Hacienda de Ptah. Las inscripciones mencionan a su esposa Tuwi, Señora de la Casa; a su madre Atibyu, cantora de Amón, y a sus cuatro hijos. Estos datos familiares enriquecen el panorama social de la época.
La tercera tumba, en peor estado de conservación, perteneció a Nehesy, Supervisor de la Casa, y a su esposa Neferptah. En sus paredes se registra el regreso de un comandante militar desde el norte de Siria, un detalle que cobra especial relevancia histórica.
Según Mohamed Abdel Badie del Consejo Supremo de Antigüedades, la inscripción confirma la datación del Nuevo Reino y aporta evidencia fresca sobre los vínculos militares y diplomáticos de Egipto con el Cercano Oriente.
Importancia del contexto histórico
El sitio de Bubasteion, en la necrópolis de Saqqara, sigue revelando secretos de una de las civilizaciones más influyentes de la antigüedad. Estos tres sepulcros se suman a otros hallazgos recientes en la zona, que muestran la continuidad de prácticas funerarias y la importancia de Saqqara como centro de enterramientos para la élite durante siglos.
Los relieves y textos no solo honran a los difuntos sino que también documentan aspectos de la vida cotidiana, las relaciones familiares y las actividades militares del período. La mención del retorno desde Siria, por ejemplo, ilustra las campañas y los intercambios que Egipto mantenía con regiones vecinas.
Los especialistas destacan que estos descubrimientos contribuyen a entender mejor la estructura administrativa del Nuevo Reino, una etapa marcada por la expansión territorial y el esplendor cultural. Aunque las tumbas fueron saqueadas en la antigüedad, los restos arquitectónicos y epigráficos preservados ofrecen datos valiosos.
Investigaciones futuras en el pozo sin excavar de la tumba de Mentuhotep podrían revelar más objetos o inscripciones que profundicen el conocimiento sobre este funcionario. Mientras tanto, el equipo continúa trabajando en la documentación y preservación de los relieves para que puedan ser estudiados y eventualmente exhibidos.
El anuncio se enmarca en una serie de excavaciones que han revitalizado el interés por Saqqara, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Egipto. Cada nuevo hallazgo ayuda a reconstruir el rompecabezas de la historia faraónica y a valorar el legado cultural que aún se conserva bajo la arena del desierto.