El 31 de diciembre de 2023, un puestero halló el cuerpo sin vida de un hombre a la vera de la Ruta 9, cerca de Ojo de Agua. El cadáver presentaba signos de tortura y cinco disparos en la cabeza, lo que evidenció una ejecución mafiosa. El caso abrió una investigación que vinculó a Salta, Santiago del Estero y Córdoba en una compleja red criminal.
Los forenses determinaron que la víctima había sido asesinada al menos 72 horas antes del hallazgo. A los pocos días, la fiscal santiagueña Carla León identificó al fallecido como Nelson Gabriel Aramayo, de 33 años. El joven era oriundo de Orán, Salta, y conocido por su rol como “bagayero” que transportaba mercadería ilegal desde Bolivia.
Las pesquisas revelaron que Aramayo mantenía vínculos con un socio cordobés, Ezequiel Rojas. Ambos se dedicaban a mover cargamentos de contrabando que llegaban a Córdoba y, en algunos casos, seguían hasta Buenos Aires. Ese lazo comercial habría sido el origen del conflicto que terminó con la vida del salteño.

Una investigación que cruzó provincias y pistas
La madre de Aramayo denunció su desaparición en Salta el 25 de diciembre, tras perder contacto con su hijo días antes de Navidad. Según su testimonio, el joven había viajado a Córdoba el 20 de diciembre para reunirse con su socio, quien luego afirmó haberlo dejado en la Terminal de Ómnibus. Sin embargo, las pruebas indicaron que Rojas mintió para encubrir el crimen.
Los investigadores sostienen que Aramayo fue secuestrado en Córdoba, donde habría sido torturado y asesinado. Luego, el cuerpo fue trasladado en un Volkswagen Vento hasta Santiago del Estero para confundir a la Policía. Los registros de un puesto caminero confirmaron que el vehículo de Rojas circuló por Ojo de Agua el mismo día del hallazgo.








