El retorno de Diego Brancatelli a la pantalla de Argenzuela no fue uno más. Coincidió con la explosiva confesión de Luciana Elbusto sobre un romance secreto que, según ella, duró cinco años. El escándalo no solo lo puso en el centro de la tormenta mediática, sino que desató su enojo contra los medios y generó tensión puertas adentro de C5N.
Brancatelli no volvió en silencio. Según revelaron en A la tarde (América TV), el periodista exigió a las autoridades del canal beneficios poco comunes: una cochera privada, acceso restringido y una distancia clara del resto del equipo técnico. “Branca está furioso”, aseguró el periodista Daniel Fava, mientras mostraban imágenes en simultáneo de su llegada al canal.
Reproches internos y reclamos de privilegios
En las inmediaciones de C5N, el cronista Oliver Quiroz detalló el clima que se vivió ese día. Brancatelli habría ingresado visiblemente molesto, pidiendo que su situación personal no fuera abordada en el programa. La producción accedió, aunque no sin roces.
Según trascendió, el periodista había estado utilizando una cochera exclusiva destinada a gerentes, pero ese beneficio se le retiró, lo que incrementó aún más su malestar. “El auto lo dejó en la vereda”, remarcaron desde el programa de América, en señal de que los privilegios se habían esfumado.

La confesión de Elbusto y el silencio de Brancatelli
Luciana Elbusto, periodista de Paparazzi, oficializó el vínculo sentimental con Brancatelli en un video. Confirmó que compartieron una relación intermitente que se transformó en un lazo firme durante cinco años. También habló de su situación emocional y del impacto que generaron las versiones sobre su vida privada.
Por su parte, Brancatelli enfrentó a la prensa a la salida de C5N. Reiteró que no haría declaraciones y dejó en claro su fastidio: "No vengo afirmando ni desmintiendo nada. Es un tema personal. Las cagadas que me mandé las resolveré con quien tenga que hacerlo", dijo, visiblemente incómodo.








