Según la NASA, entre el 27 y el 28 de agosto se producirá un eclipse lunar parcial que podrá observarse desde amplias regiones de América, Europa y África.
Agosto de 2026 llega cargado de fenómenos astronómicos. Después del eclipse solar total del 12 y de la máxima elongación de Venus del 15, los aficionados a observar el cielo tendrán una nueva oportunidad antes de que termine el mes: un eclipse lunar parcial.
Según informó la NASA, el fenómeno comenzará durante la noche del 27 de agosto y se extenderá hasta el 28 en algunas zonas horarias, cuando la Luna llena atraviese parcialmente la sombra proyectada por la Tierra.
A diferencia de un eclipse lunar total, en esta oportunidad el satélite natural no ingresará completamente en la región más oscura de la sombra terrestre. Sin embargo, la cobertura será considerable: durante el máximo del eclipse, aproximadamente el 93% del diámetro lunar estará dentro de la umbra.
La Luna y los distintos eclipses
Esto hará que solamente una pequeña porción permanezca fuera de la sombra más intensa y podría generar una imagen especialmente llamativa en el cielo.
De acuerdo con la NASA, el eclipse tendrá una amplia zona de visibilidad. Podrá observarse desde gran parte de América del Norte y América del Sur, además de determinadas regiones de Europa y África.
La posibilidad de contemplar todas las etapas dependerá de la ubicación del observador y del horario en el que la Luna se encuentre por encima del horizonte.
En el caso de los eclipses lunares, no es necesario encontrarse dentro de una estrecha franja geográfica, como sucede con los eclipses solares. Siempre que la Luna esté sobre el horizonte durante el fenómeno y las condiciones meteorológicas sean favorables, existe la posibilidad de observarlo.
Por ese motivo, Sudamérica estará entre las regiones desde las cuales podrá apreciarse el evento astronómico, aunque la visibilidad concreta de sus diferentes etapas dependerá de cada ubicación.
Para encontrarlo no será necesario identificar una región específica del firmamento. Bastará con localizar la Luna llena y observar cómo cambia progresivamente su apariencia a medida que ingresa en la sombra terrestre.
¿Por qué la Luna podría verse rojiza durante el eclipse?
Uno de los principales atractivos será el cambio que podría producirse en su color. Aunque se trate de un eclipse parcial, la región cubierta por la sombra de la Tierra puede adquirir tonalidades rojizas, cobrizas o similares al color del óxido.
Para comprender por qué ocurre es necesario observar cómo se alinean los tres cuerpos celestes. Durante un eclipse lunar, el Sol, la Tierra y la Luna se ubican de manera que nuestro planeta queda entre los otros dos.
Como consecuencia, la Tierra impide que una parte de la luz solar llegue directamente hasta la superficie lunar y proyecta su sombra sobre ella.
Esa sombra posee diferentes regiones. La más externa y tenue recibe el nombre de penumbra, mientras que la parte central y considerablemente más oscura se denomina umbra.
En el punto máximo del eclipse del 27 y 28 de agosto, cerca del 93% del diámetro de la Luna ingresará en la umbra. Al no alcanzar el 100%, el evento será clasificado como parcial y no como total.
El tono rojizo que puede aparecer en la zona eclipsada está relacionado con la luz solar que atraviesa la atmósfera terrestre antes de llegar hasta la Luna. La atmósfera dispersa con mayor facilidad las longitudes de onda más cortas y permite que una mayor proporción de luz rojiza alcance el satélite.
Es un mecanismo similar al que contribuye a producir los colores rojos y anaranjados característicos de algunos amaneceres y atardeceres.