Durante décadas, la idea de que un agujero negro pudiera atravesar el cuerpo humano sonó a ciencia ficción pura: destrucción total, espaguetificación instantánea y un final sin rastro. Pero un nuevo estudio científico derribó por completo esa imagen.
Según reveló International Journal of Modern Physics D, la física demuestra que un agujero negro microscópico provocaría un daño mucho menor del imaginado. Incluso, por debajo de cierto umbral de masa, el impacto sería más leve que una bala.
Un agujero negro microscópico provocaría un daño mucho menor del imaginado
El estudio que cambió todo
El análisis, liderado por Robert Scherrer, físico teórico de la Universidad de Vanderbilt, se propuso responder una pregunta que parecía absurda. ¿Qué pasaría si un agujero negro microscópico atravesara un cuerpo humano?
La conclusión sorprendió incluso al investigador. Un agujero negro de cien mil millones de toneladas produciría menos daño que una bala calibre .22. Y lo más destructivo no sería la gravedad extrema, sino la onda de choque generada por su paso a velocidad supersónica.
Agujeros negros primordiales
Estos objetos no nacen del colapso de una estrella, sino de fluctuaciones del Big Bang. Aunque su existencia nunca fue confirmada, durante años se barajó que podrían explicar la materia oscura. Hoy esa hipótesis perdió fuerza, pero aún no fue descartada.
Cuando un agujero negro entra en actividad, comienza a devorar gas y polvo
En el rango estudiado, su radio de Schwarzschild es tan diminuto que resulta más chico que una célula humana.
La clave del daño
Un agujero negro microscópico viajaría a más de 200 km/s, superando por lejos la velocidad del sonido en los fluidos corporales. Ese paso generaría una onda de choque interna muy similar al impacto de un proyectil, que sería el principal responsable del daño.
Según la NASA, este “despertar” ocurrirá cuando la galaxia colisione con la Gran Nube de Magallanes
En cambio, las fuerzas de marea (las que pueden estirar y desgarrar) serían insignificantes en estas escalas. Para que la gravedad empezara a producir lesiones graves, la masa mínima debería superar los siete billones de toneladas. Recién ahí aparecería riesgo real.
La probabilidad de un encuentro: prácticamente cero
Scherrer calculó que la chance de que un agujero negro primordial atraviese a un ser humano es de una vez cada quintillones de años. Esto es mucho más que la edad del Universo (13.800 millones de años). Es decir, no va a pasar nunca.
El trabajo no prueba que estos objetos existan, pero sí establece un marco físico para evaluar su impacto en tejidos vivos. Y, sobre todo, demuestra que incluso una pregunta improbable puede generar nuevo conocimiento.