Un hallazgo reciente volvió a poner en el centro de la escena a los agujeros negros y a las teorías que transformaron la física. Una señal inédita permitió comprobar con precisión predicciones de Albert Einstein y Stephen Hawking.
El fenómeno, registrado por los observatorios LIGO (EE.UU.), Virgo (Italia) y KAGRA (Japón), fue publicado en la revista Physical Review Letters. Ya es considerado un hito en la historia de la astronomía.

Una señal cósmica única
La colisión, bautizada como GW250114, generó un remanente con la masa de 63 soles que gira cien veces por segundo. El choque distorsionó el universo y creó ondas gravitacionales que viajaron miles de millones de años luz.
Esa reverberación fue la más clara hasta ahora. Permitió confirmar que los agujeros negros se describen solo por masa y giro, tal como había predicho en 1963 el matemático Roy Kerr.
Confirmación de teorías clave
El estudio validó dos pilares de la física moderna. Por un lado, la relatividad general de Einstein, que predice cómo se comporta la gravedad en condiciones extremas. Por otro, el teorema del área de Hawking, que sostiene que el horizonte de sucesos nunca puede achicarse.









