En la zona suroeste de Chipre, un grupo de investigadores examinó las estructuras defensivas de la antigua ciudad de Nea Paphos, que datan de hace unos 2.000 años. El trabajo, dirigido por Claire Balandier de la Universidad de Avignon, permitió identificar restos clave de este sistema de protección en la zona portuaria conocida como Kato Paphos.
Los especialistas detectaron huellas de una torre cuadrada tallada directamente en la roca madre sobre la colina de Fabrika. Esta fortificación formaba parte de las defensas de la ciudad antigua. Además, hallaron el piso de una segunda torre defensiva cerca de lo que fue la puerta noroeste.
El equipo también descubrió un sistema de agua subterráneo próximo al teatro de la ciudad. El agua circulaba por un canal excavado en la roca que se ubicaba sobre una galería de almacenamiento subterránea.
Modificaciones en época romana
Durante el período romano, este sistema hidráulico sufrió cambios importantes. Se agregó un pozo y se redirigió el flujo hacia depósitos subterráneos y una cisterna cercana. Los arqueólogos recuperaron fragmentos de una gran tubería de terracota que formaba parte de esta red.

Se estima que el sistema fue abandonado tras un posible terremoto que provocó una grieta en la pared de la galería, permitiendo que el agua se escapara. Estos hallazgos ofrecen una visión más clara de cómo se organizaba la defensa y el abastecimiento en Nea Paphos.
La antigua ciudad, ubicada en una posición estratégica, contaba con estas obras para resistir amenazas y garantizar recursos vitales. La torre en la colina Fabrika y la otra cercana a la entrada noroeste destacaban por su construcción sólida directamente en la bedrock.

















