Arqueólogos descubrieron en un sitio de la Edad del Bronce evidencias de cría de gusanos de seda datadas alrededor del 2000 a.C., mucho antes de la Ruta de la Seda
Un equipo de arqueólogos chinos y uzbekos halló en el sitio de Sapalli Tepe, en Uzbekistán, la evidencia más antigua conocida de cultivo de gusanos de seda fuera de China. Durante las excavaciones en este asentamiento de la Edad del Bronce recuperaron tres cocones bien conservados que permitieron confirmar la presencia de la especie Bombyx mori.
Los análisis de proteínas de seda extraídas de esos cocones, combinados con dataciones por radiocarbono, ubican el hallazgo alrededor del año 2000 a.C. Según explicó el arqueólogo Xinyi Liu, de la Universidad de Washington en San Luis, se trata del registro arqueológico más antiguo y confiable de cocones de gusano de seda preservados con fechas directas.
Liu destacó un dato llamativo: incluso en China, donde se domesticó originalmente el gusano de seda, no se conservan cocones tan antiguos. Las dificultades de preservación arqueológica en ese territorio explican en parte la ausencia de restos equivalentes.
Hasta este descubrimiento, la mayoría de los investigadores sostenía que los productos de seda y la tecnología asociada llegaron a la región de Asia Central unos dos mil años después, ya con el desarrollo de la Ruta de la Seda. El nuevo hallazgo obliga a replantear esa cronología.

Un cambio en la historia de la seda
La presencia de cocones de Bombyx mori en Sapalli Tepe sugiere que la cría de gusanos de seda se practicaba en la zona mucho antes de lo que se creía. No se trata solo de restos de tejidos importados, sino de evidencias directas de cultivo local o de un conocimiento técnico ya instalado en la región.
El sitio de Sapalli Tepe, ubicado en el actual territorio uzbeko, corresponde a una comunidad de la Edad del Bronce que mantenía contactos con otras culturas del Asia Interior. El hallazgo de estos cocones añade una pieza clave al mapa de la difusión temprana de la sericultura.
Los especialistas subrayan que la conservación de material orgánico de esa antigüedad es excepcional. Los tres cocones permitieron no solo identificar la especie sino también obtener dataciones confiables, algo que rara vez se logra con restos tan frágiles.

Este avance se suma a otros estudios sobre la historia de la seda en Asia. Hasta ahora, la narrativa dominante vinculaba la llegada de la tecnología sedera a las rutas comerciales que se consolidaron mucho más tarde. La evidencia de Sapalli Tepe muestra que los intercambios o la transmisión de saberes relacionados con el gusano de seda ocurrieron en una etapa considerablemente anterior.
Implicancias para la investigación
El trabajo, publicado en la revista científica Science Advances, abre nuevas preguntas sobre cómo y por qué se difundió tan temprano el conocimiento de la cría de gusanos de seda. También invita a revisar otros sitios de la Edad del Bronce en busca de posibles rastros similares que hayan pasado desapercibidos.
Xinyi Liu insistió en que se trata del registro más antiguo confiable de cocones preservados con fechas directas. Esa precisión metodológica es central para sostener la afirmación de que la sericultura existía fuera de China dos milenios antes de lo que se aceptaba hasta ahora.