Un estudio reciente sobre las huellas dejadas en el barro de las estatuas del famoso Ejército de Terracota pone en duda una idea muy arraigada: que solo hombres adultos fabricaron esas miles de figuras. La investigación, realizada sobre 36 guerreros recuperados del mismo pozo, identificó 91 impresiones dactilares. Después de descartar doce que parecían corresponder a la misma persona, quedaron 79 huellas útiles para el análisis.
De esas 79, setenta y tres se formaron durante el moldeado, el modelado y el armado de las piezas. La mayoría aparece en cabezas y brazos. Las otras seis surgieron en la etapa de decoración y se concentran en clavos y cinturones de la armadura. El equipo usó un modelo matemático basado en la distancia entre las crestas de las huellas para estimar edad y sexo de quienes las dejaron.













