Un equipo de arqueólogos encontró huellas de patas de unos 4000 años de antigüedad impresas en ladrillos de adobe en el yacimiento de Tavşanlı Höyük, un montículo de asentamiento ubicado en la provincia de Kütahya, en el oeste de Anatolia. Las marcas quedaron grabadas en materiales que formaban parte de una pared que se derrumbó durante un incendio ocurrido en la Edad del Bronce.
El sitio tiene una ocupación que se remonta a unos 8000 años atrás. Los ladrillos, cocidos al sol, conservaron las huellas de forma clara. Según declaró Mehmet Nuri Ersoy, ministro de Cultura y Turismo de Turquía, las impresiones corresponden a un perro.
El hallazgo forma parte de las excavaciones dirigidas por Erkan Fidan, de la Universidad Bilecik Şeyh Edebali. Además de los adobes con las marcas, el equipo recuperó cerámica, huesos, madera carbonizada y piezas de sílex en el mismo sector del yacimiento.
Las huellas quedaron selladas cuando el barro aún estaba fresco y el animal pasó por encima de los ladrillos antes de que se secaran por completo. El posterior incendio y el colapso de la estructura ayudaron a preservarlas hasta la actualidad.












