Arqueólogos identificaron un martillo prehistórico fabricado con hueso de elefante que tiene casi 500.000 años de antigüedad. El hallazgo, realizado en el sur de Inglaterra, representa la herramienta de hueso de elefante más antigua conocida hasta ahora en Europa y ofrece una mirada directa a la inteligencia y las habilidades técnicas de los primeros antepasados humanos.
El objeto fue analizado por investigadores del University College London y del Museo de Historia Natural de Londres. Según el estudio publicado en Science Advances, probablemente lo crearon neandertales tempranos o Homo heidelbergensis. No se trataba de un martillo pesado, sino de una herramienta de percusión más blanda utilizada para reparar y afilar hachas de mano y otros implementos de piedra cuando sus filos se desgastaban.
Simon Parfitt, autor principal del trabajo, destacó la ingeniosidad de estos grupos: “Este notable descubrimiento muestra la inventiva y el ingenio de nuestros antepasados antiguos. Poseían no solo un conocimiento profundo de los materiales locales, sino también una comprensión sofisticada de cómo fabricar herramientas de piedra altamente refinadas. El hueso de elefante habría sido un recurso raro pero muy útil, y es probable que esta fuera una herramienta de considerable valor”.
El fósil tiene forma aproximadamente triangular. Mide unos 11 centímetros de largo, seis de ancho y tres de espesor. La mayor parte corresponde a hueso cortical, el tejido denso y grueso que forma la capa exterior de los huesos. Su grosor inusual indica que proviene de un elefante o un mamut, aunque no quedó suficiente material para determinar la especie exacta ni la parte del esqueleto.

Marcas que revelan un uso reiterado
El fragmento se recuperó a principios de la década de 1990 en el sitio arqueológico de Boxgrove, cerca de Chichester, en West Sussex. En aquel momento no se reconoció como herramienta. Solo un examen reciente con escaneo 3D y microscopios electrónicos permitió identificar muescas, daños por impacto y pequeñas esquirlas de sílex incrustadas en la superficie. Esas evidencias demuestran que se usó de forma repetida para golpear, reformar y mantener herramientas de piedra.
Como el hueso es más blando que la piedra, permite trabajar con mayor precisión sin dañar en exceso el filo. Los investigadores concluyeron que funcionaba como un “retoçador”: se golpeaba el borde desgastado de una herramienta lítica para desprender pequeñas lascas y restaurar su forma y capacidad de corte. Esta técnica se conoce como talla o knapping.
El hueso de elefante resultaba especialmente adecuado. Su capa exterior densa era más dura y duradera que los huesos de muchos otros animales de la región, por lo que resistía impactos reiterados. Los elefantes y mamuts no eran comunes en el sur de Inglaterra prehistórico. Decidir recolectar, conservar y moldear un material tan escaso muestra que aquellos grupos entendían sus ventajas y lo reservaban para un propósito especializado.
Silvia Bello, coautora del estudio, subrayó el nivel de pensamiento involucrado: “Nuestros antepasados antiguos eran sofisticados en el uso de herramientas. Recolectar y dar forma a un fragmento de hueso de elefante y luego usarlo en múltiples ocasiones para moldear y afilar herramientas de piedra muestra un nivel avanzado de pensamiento complejo y abstracto. Eran recolectores ingeniosos de los materiales disponibles y sabían cómo aprovecharlos mejor”.
Un recurso valioso en un sitio excepcional
Boxgrove es un yacimiento muy excavado que ya había entregado numerosas herramientas de sílex, hueso y asta. Hasta ahora, sin embargo, no se había identificado ninguna hecha de hueso de elefante.
No se sabe si los humanos cazaron al animal o recogieron el hueso de un cadáver. Las deformaciones del artefacto sugieren que el hueso aún estaba relativamente fresco cuando lo moldearon y utilizaron.