El regreso de Maxi López a la televisión argentina, tras sumarse al programa Sería Increíble del streaming Olga, parecía marcar una etapa distendida, alejada de los escándalos y centrada en una charla informal. Sin embargo, un intercambio liviano terminó revelando, una vez más, el funcionamiento aceitado de la corrección política y la censura moral que domina ciertos espacios mediáticos.
Todo ocurrió durante una pregunta lanzada en tono de broma por Nati Jota, quien le consultó al exfutbolista si besaría a un hombre. La escena, planteada como juego y empujada por el propio panel, dejó a López dudando mientras se lo presionaba para responder rápido, sin margen para pensar ni contextualizar.
En ese clima de provocación, el exjugador improvisó una respuesta y dijo que besaría a Flor de la V. Lejos de permitirle explicar lo que quiso decir o reconducir la charla con naturalidad, el panel optó por frenarlo en seco, marcarle el “error” en vivo de que no era un hombre, sino una "mujer" y colocarse en un pedestal de superioridad moral.
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“Por ahí no es”, fue la frase correctiva que funcionó como sentencia inmediata. No hubo intención de aclarar, sino de disciplinar.








