El uso de mercurio como tratamiento médico en la Edad Media dejó rastros que hoy pueden leerse en los dientes. Un equipo encabezado por Elena Fiorin, de la Universidad Sapienza de Roma, detectó niveles elevados de este metal tóxico en muestras de cálculo dental tomadas de personas enterradas en antiguos hospitales de leprosos. El hallazgo permite reconstruir prácticas terapéuticas medievales y abre una nueva vía para estudiar cómo se trataban enfermedades como la lepra y la sífilis.
La investigación se centró en restos humanos procedentes de dos leprosarios europeos: Peterborough Abbey, en Inglaterra, fundado en 1125, y Saint-Thomas-d’Aizier, en Normandía, Francia, construido a fines del siglo XI. Durante el período medieval, el mercurio se utilizaba en ungüentos que se aplicaban sobre la piel para tratar enfermedades consideradas graves o estigmatizantes. La presencia del metal en los restos analizados sugiere que algunas de esas personas recibieron tratamientos médicos en vida.
Cálculo dental: una nueva ventana para estudiar tratamientos medievales
Hasta ahora, los estudios sobre exposición a mercurio en restos humanos solían concentrarse en huesos, dientes o cabello. La novedad de este trabajo es que el equipo analizó cálculo dental, una placa mineralizada que se forma en la boca durante la vida y puede conservar rastros de sustancias incorporadas por el organismo. Ese material funciona como una cápsula biológica capaz de ofrecer información complementaria sobre dieta, ambiente, salud y tratamientos médicos.
Fiorin explicó el valor de esta metodología con una frase central: “El cálculo dental ofrece una perspectiva nueva y complementaria”. Luego detalló por qué ese registro puede ser tan útil: “Como se forma en la boca durante la vida, puede captar de manera más directa sustancias que ingresan al cuerpo, incluidos tratamientos médicos aplicados en la boca o alrededor de ella”. La cita destaca que el cálculo dental no solo conserva residuos alimentarios, sino también señales de prácticas terapéuticas.
El equipo también buscó descartar una explicación alternativa: que el mercurio hubiera ingresado a los restos después del entierro. Para eso, los investigadores analizaron muestras de suelo tomadas de las tumbas y compararon los resultados con restos de personas enterradas en cementerios no asociados a leprosarios en Inglaterra y Francia. La comparación permitió reforzar la hipótesis de que el mercurio fue incorporado durante la vida y no por contaminación posterior.
Leprosarios medievales: niveles altos de mercurio y posible desigualdad en el acceso al tratamiento
Los resultados mostraron una diferencia clara entre quienes fueron enterrados en leprosarios y quienes no. “Los individuos enterrados en leprosarios muestran niveles de mercurio significativamente más altos que los de otros cementerios, y nuestros análisis indican que ese mercurio fue incorporado durante la vida y no desde el suelo”, señaló Fiorin. La investigadora agregó: “Además, no hay evidencia de fuentes ambientales locales, como minería, que puedan explicar estos patrones”.








