Hace millones de años, después de que los animales conquistaran la tierra firme, varios grupos dieron un giro evolutivo sorprendente y volvieron al agua. Un nuevo estudio de la Universidad de Yale aporta pistas clave sobre cuáles de esas criaturas se volvieron realmente acuáticas y cuáles siguieron dependiendo del ambiente terrestre.
La investigación, publicada en la revista Current Biology, combinó técnicas paleontológicas tradicionales con modelos de aprendizaje automático y un método estadístico usado por las fuerzas navales durante la Segunda Guerra Mundial. Los científicos analizaron más de 11.000 mediciones de fósiles y ejemplares modernos conservados en el Museo Peabody de Yale y en otras instituciones de todo el mundo.
El autor principal, Caleb Gordon, explicó que estos grupos adaptados por segunda vez al agua desarrollaron aletas y otras características similares para nadar mejor. “Se convirtieron en ejemplos de libro de evolución convergente”, señaló. El trabajo permite reconstruir de manera más rigurosa cómo vivían especies extinguidas hace mucho tiempo.
Durante décadas existió un fuerte debate sobre el estilo de vida del Spinosaurus, un dinosaurio gigante que habitó el norte de África entre hace 113 y 94 millones de años. Algunos indicios lo mostraban como un cazador que se sumergía con frecuencia, parecido a focas o pingüinos. Otros lo comparaban más con una garza moderna, que camina por las orillas y busca alimento en aguas poco profundas.












