Aunque el reciente diagnóstico de cáncer ha sido uno de los episodios más difíciles en la vida de Kate Middleton, hay un antecedente poco conocido que demuestra que la fortaleza de la princesa de Gales no es nueva. Durante su adolescencia, la esposa del príncipe William atravesó un problema de salud que, si bien no fue grave, dejó una marca visible y generó revuelo años después.
En su etapa escolar, Kate debió someterse a una cirugía en la cabeza para extirpar un bulto, un procedimiento que se llevó a cabo de forma privada y sin mayores detalles públicos. La operación, que ocurrió en un contexto delicado, ya que un estudiante del mismo colegio había fallecido por un tumor cerebral, fue un momento difícil para su entorno, aunque la joven logró recuperarse y volver a clases poco tiempo después.
La cicatriz resultante de esa intervención, ubicada en la parte izquierda de su cuero cabelludo, se hizo visible en algunas apariciones públicas años más tarde, especialmente cuando la princesa usaba el cabello recogido. Ante la curiosidad mediática y el revuelo en redes sociales, el Palacio de Kensington se vio obligado a emitir un comunicado oficial en 2011, explicando que la marca era consecuencia de una cirugía de infancia, pero sin brindar más detalles.









