Rubén Torrente, recordado por su bajo perfil en el mundo del espectáculo, falleció hace dos semanas. Su hija, Flor Torrente, decidió despedirlo públicamente a través de una emotiva carta en redes sociales. La noticia de su muerte impactó a muchos, especialmente por la inesperada circunstancia en la que ocurrió.
Rubén Torrente fue el primer gran amor de Araceli González. Se conocieron en Ramos Mejía, cuando ella terminó la escuela secundaria. Con solo 19 años, la modelo iniciaba su carrera, contrajeron matrimonio y en 1988 dieron la bienvenida a su hija, Florencia Torrente.

Durante esos años, Araceli comenzó a destacarse en el modelaje y la televisión. Su ascendente carrera provocó cambios en la dinámica de la pareja, generando distancias. En 1991, a los 22 años, la actriz decidió separarse y apostar por su independencia. Con esfuerzo, logró adquirir su primer departamento en Ramos Mejía y continuar con su carrera.
La relación tras la separación
A pesar del divorcio, Rubén y Araceli mantuvieron una relación cordial por el bienestar de Florencia. Con el paso del tiempo, ambos demostraron que la familia seguía siendo una prioridad. Se los vio juntos en diversas ocasiones, evidenciando respeto mutuo y una crianza compartida.









