Según confirmaron la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el gobernador jujeño, Carlos Sadir, Sotacuro era el conductor de una de las camionetas que participaron en la trampa que derivó en los asesinatos.
Las víctimas fueron vistas con vida por última vez a bordo de una Chevrolet Tracker blanca. Ese vehículo era escoltado por un Volkswagen Fox que, según los investigadores, servía como “punta de lanza” para abrir paso y evitar controles. En ese segundo vehículo viajaba Sotacuro.
El detenido fue quien manejaba la camioneta que llevó a las tres mujeres a la casa del horror en Florencio Varela
El seguimiento del sospechoso comenzó días atrás, cuando se detectó que había abandonado el conurbano bonaerense con dirección al norte del país. Las cámaras de seguridad y los registros de transporte público permitieron confirmar que abordó un micro con destino a Jujuy. Desde allí, las fuerzas federales y la Policía de Jujuy, en coordinación con la Policía Federal Argentina (PFA), trazaron su recorrido hasta llegar a la frontera con Bolivia.
Con la hipótesis firme de que intentaría cruzar hacia territorio boliviano, se activaron controles sobre rutas provinciales, nacionales y pasos fronterizos. Cuando se constató que ya no se encontraba en suelo argentino, se activó un pedido de colaboración internacional con la Policía Nacional de Bolivia. Finalmente, alrededor de las 20 del viernes, Sotacuro fue ubicado en un hospedaje de bajo perfil en la ciudad de Villazón.
Así comenzaba el traslado del acusado a Buenos Aires
Sotacuro no participó directamente en la ejecución del asesinato, pero los investigadores lo señalan como parte fundamental de la logística. Su rol como conductor del Fox habría sido clave para asegurar el traslado de las víctimas desde La Matanza hasta Florencio Varela, donde finalmente fueron asesinadas y descuartizadas.
Para los fiscales, el acusado conocía de antemano el destino final del viaje y formaba parte de la organización liderada por Victoriano “Pequeño J” Valverde, el principal sospechoso y autor intelectual del crimen. Esa estructura, de acuerdo a las pesquisas, operaba con lógica narco y ejecutaba castigos como forma de disciplinamiento interno.