Un silencio reverente envolvió a Roma tras la partida del Papa Francisco. La ciudad quedó sumida en un clima de recogimiento, mientras miles de fieles se congregaron frente a la basílica de San Pedro para rendirle homenaje. Su legado marcó un antes y un después en la historia reciente de la Iglesia.
En ese contexto de duelo, una voz cercana al Papa conmovió a todos. Sergio Alfieri, su médico personal durante años, rompió el silencio con una confesión inédita. Sus palabras arrojaron luz sobre los últimos momentos de vida del Pontífice y revelaron detalles hasta ahora desconocidos.











