Mientras Wanda Nara y Mauro Icardi enfrentaban una tensa audiencia de divorcio en los tribunales de Milán, sus hijas menores, Francesca e Isabella, permanecían en Argentina, completamente alejadas del revuelo mediático. La decisión de que no viajaran con su madre fue tomada para priorizar su bienestar y continuidad escolar.
Según pudo saberse, las niñas quedaron al cuidado de sus abuelos, Nora Colosimo y Andrés Nara, y también de su tía Zaira Nara. El entorno familiar se organizó para que las niñas no vieran alterada su rutina y pudieran participar con normalidad de las actividades escolares.













