Un diente de elefante de casi 700.000 años de antigüedad hallado en el norte de Israel está permitiendo a los científicos reconstruir un paisaje prehistórico sorprendentemente rico y húmedo. El fósil, perteneciente a un elefante de colmillos rectos, apareció junto a herramientas de piedra antiguas en el sitio de Gesher Benot Ya'aqov, en el valle del Jordán.
Este animal, conocido científicamente como Palaeoloxodon antiquus, fue uno de los mamíferos terrestres más grandes del Pleistoceno. Los investigadores no se limitaron a estudiar al ejemplar en sí, sino que trataron su diente como un archivo ambiental. A través de análisis químicos, de desgaste y de polen, lograron dibujar un entorno con bosques, pastizales, pantanos, ríos y cuerpos de agua poco profundos.
El equipo, liderado por la candidata a doctora Hannah Farrell de la Universidad de Haifa, combinó tomografías computarizadas, reconstrucciones en 3D, geología isotópica y estudios de polen. Los resultados indican que el lugar contaba con un suministro de agua estable y una vegetación variada que incluía juncos, sauces y plantas acuáticas.











