La Fundación Proyecto Animal realiza un trabajo esencial en Córdoba al rescatar y rehabilitar perros víctimas de maltrato, abandono y desastres naturales. También interviene en siniestros viales, inundaciones e incendios, cuidando no sólo perros sino también caballos y gatos en estado crítico. Con cada intervención, esta organización demuestra un compromiso sostenido con el bienestar y la defensa de los derechos de los animales.
Su presidente, Maximiliano Canziani, destacó la importancia del entorno para lograr una recuperación emocional efectiva en los animales rescatados. Los perros más asustados o agresivos logran integrarse rápidamente a una manada equilibrada, lo que acelera la adaptación. “Incluso los más miedosos o agresivos se adaptan muy rápido a la manada, que los reciben súper bien y ayudan a acelerar muchísimo los procesos de recuperación emocional, sobre todo”.
En muchas ocasiones, la recuperación física también requiere atención médica compleja, que la fundación cubre con recursos propios. Veterinarios traumatólogos y una etóloga especializada en conducta trabajan con casos severos y acompañan los tratamientos. Cuando los animales se dan en adopción, se realiza un seguimiento personalizado y responsable, que puede extenderse durante toda su vida.

Promover la educación y el cuidado como política de largo plazo
Para frenar el abandono y evitar nuevos casos de maltrato, la fundación apuesta por la castración y la educación como herramientas centrales. Cada semana ofrecen talleres en escuelas, generando conciencia desde edades tempranas sobre el cuidado animal. Además, proyectan incorporar un móvil quirúrgico para castrar en barrios donde el acceso es más limitado.
Los desafíos en este camino no son pocos, y uno de los principales es la situación de los perros judicializados. Hasta que la Justicia no autoriza formalmente, esos animales no pueden ser castrados, salvo que exista una urgencia veterinaria. También preocupa el funcionamiento de muchos criaderos, que según Canziani están en condiciones insalubres, con animales hacinados y enfermos.
La fundación insiste en que la Ley Sarmiento es positiva pero necesita aplicación real y sanciones más duras. “Si tenemos una ley buena que después no se aplica, no sirve”, expresó Canziani al referirse al vacío que existe entre la norma y su cumplimiento. La convicción con la que actúan se convierte así en un llamado a fortalecer el marco legal y su ejecución.

Trabajo con fiscales y rescates en contextos de violencia
La intervención directa en casos judiciales es una parte fundamental del accionar de la fundación. Proyecto Animal trabaja en articulación con algunas unidades judiciales, como la UJ 22, que según Canziani “le prestan atención al maltrato”, a diferencia de otras que desestiman denuncias. Este trabajo coordinado ha permitido operativos eficaces y rescates en tiempo récord.










