Documentos internos revelaron que el gobierno cubano llegó a diseñar programas destinados a clasificar y “reeducar” a homosexuales durante los primeros años de la Revolución.
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Los archivos revelaron que el gobierno proyectaba clasificar a los homosexuales según su relación con el régimen: partidarios de la Revolución, contrarrevolucionarios que no deseaban emigrar y contrarrevolucionarios que buscaban abandonar Cuba.
El plan del régimen comunista para intentar eliminar la homosexualidad
Los documentos también describieron un proyecto denominado "Centro Modelo de Reeducación", concebido para modificar el comportamiento de las personas homosexuales mediante mecanismos de control y adoctrinamiento.
Entre sus objetivos figuraba "borrar todo comportamiento amanerado o antisocial" y desarrollar procedimientos para "detectar los casos de posible cura", que posteriormente serían derivados a instituciones especializadas.
La propuesta reflejaba hasta qué punto las autoridades cubanas pretendían intervenir sobre aspectos de la vida privada de los ciudadanos mediante criterios políticos e ideológicos.
Entre 1965 y 1968, el régimen del dictador Fidel Castro persiguió y recluyó a miles de personas en campos de trabajo exclusivo para homosexuales. Bajo el argumento de defender la Revolución y desarrollar el "hombre cubano", el nefasto gobierno comunista impulsó un sistema de represión y adoctrinamiento que décadas después el propio dictador reconoció como una injusticia.
La dictadura comunista de Fidel Castro convirtió la homosexualidad en motivo de persecución estatal, bajo una concepción ideológica que consideraba determinadas conductas como desviaciones incompatibles con los principios de la Revolución cubana.
Entre 1965 y 1968, el régimen estableció las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos situados en zonas rurales de la entonces provincia de Camagüey, donde miles de personas fueron sometidas a trabajos forzados sin haber atravesado un juicio ni recibido cargos formales.
El sistema represivo no solamente apuntaba contra los homosexuales, sino también contra ciudadanos que no se ajustaban al modelo ideológico impuesto por el castrismo. Las creencias religiosas, las opiniones políticas y determinadas condiciones sociales podían convertirse en motivos de reclusión.
Cómo comenzó la persecución de Fidel Castro contra los homosexuales
Los antecedentes de esta política represiva se remontan a 1961, cuando el gobierno cubano organizó redadas en distintos barrios de La Habana contra personas identificadas como "pederastas, prostitutas y chulos".
Aquellas detenciones marcaron el comienzo de una persecución sistemática contra la población homosexual masculina, que se intensificó a medida que el régimen comunista consolidaba su poder.
El 13 de marzo de 1963, el propio Fidel Castro expresó públicamente su rechazo a la homosexualidad, al vincularla con comportamientos que consideraba incompatibles con el ideal del verdadero revolucionario.
Esta visión ideológica terminó convirtiéndose en una política de Estado. En 1965, el gobierno estableció las UMAP como una modalidad del Servicio Militar Obligatorio destinada a quienes eran considerados no aptos para portar armas.
Bajo esa clasificación quedaron incluidos homosexuales, testigos de Jehová, católicos practicantes, jóvenes que no estudiaban ni trabajaban y personas señaladas como opositoras al régimen.
Los campos de trabajo forzado y la reeducación socialista
Las UMAP funcionaron principalmente como establecimientos de producción agrícola, especialmente vinculados con la zafra azucarera.
Los internos podían ser obligados a trabajar durante jornadas superiores a doce horas diarias, mientras permanecían bajo control militar y sin las garantías judiciales correspondientes.
El régimen utilizó la figura de "peligrosidad social", contemplada en el Código de Defensa Social de la época, para justificar las detenciones.
La legislación permitía considerar peligrosa a una persona por su presunta predisposición a cometer delitos, incluso cuando no hubiera cometido ninguno, tomando como referencia comportamientos considerados contrarios a la moral socialista.
De esta manera, el Estado comunista podía privar de la libertad a ciudadanos por conductas que las autoridades juzgaban incompatibles con su ideología.
Dentro de los establecimientos, los trabajos agrícolas se combinaban con sesiones de adoctrinamiento político y prácticas destinadas a modificar la orientación sexual de los internos.
La dimensión de estas políticas quedó reflejada en documentos internos elaborados entre 1966 y 1968, que fueron difundidos públicamente en 2024.
El programa contemplaba incluso la creación de un dispositivo similar, bajo la órbita del Ministerio de Educación, destinado a menores de 17 años.
El eje del mal: Ernesto "Che" Guevara, Raúl y Fidel Castro
La persecución terminó generando cuestionamientos internacionales y críticas dentro de la propia Cuba, incluyendo sectores culturales vinculados con la Unión de Escritores y Artistas.
Estas presiones contribuyeron al cierre de las UMAP a partir de 1968, aunque el gobierno cubano no ofreció entonces una explicación pública sobre el final del programa.
Fidel Castro terminó reconociendo su responsabilidad en la persecución
Décadas después, en 2010, Fidel Castro admitió públicamente su responsabilidad por la represión contra los homosexuales durante los primeros años de la Revolución.
"Si alguien es responsable, soy yo", declaró durante una entrevista concedida al periódico mexicano La Jornada.
El dictador reconoció la injusticia de aquella persecución y argumentó que, durante esos años, su atención estaba concentrada en acontecimientos como la Crisis de Octubre de 1962, los conflictos militares y otros asuntos relacionados con la conducción del gobierno.
Sin embargo, aquel reconocimiento llegó más de cuatro décadas después del cierre de los campos, cuando miles de ciudadanos ya habían sufrido las consecuencias de las políticas impulsadas por su administración.
La experiencia de las UMAP constituye uno de los antecedentes más graves de represión y discriminación institucional en la historia del régimen castrista.
Las autoridades utilizaron el poder estatal para imponer una determinada concepción ideológica de la sociedad y castigar a quienes no se ajustaban a ella, incluso cuando no habían cometido delito alguno.
Aunque los campos fueron clausurados en 1968, las consecuencias de la persecución contra homosexuales, religiosos y disidentes permanecieron durante décadas en la memoria colectiva cubana.
El episodio dejó al descubierto una contradicción fundamental del gobierno revolucionario: mientras proclamaba la construcción de una sociedad basada en la igualdad, el castrismo privaba de derechos y libertades a quienes consideraba incompatibles con su proyecto político.