La estructura cayó durante una tormenta y vecinos señalaron fallas constructivas previas al colapso.
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Una fuerte tormenta con ráfagas de 70 km/h provocó el colapso de un polideportivo provincial ubicado en Miramar de Ansenuza durante la mañana del viernes. La caída de la estructura reactivó las discusiones sobre la solidez de estos espacios públicos, que ya habían sido cuestionados por episodios anteriores. Las autoridades confirmaron que, al momento del siniestro, el lugar estaba vacío y no hubo heridos ni personas evacuadas.
El comisario mayor Mario Frías informó que el viento arrancó las chapas y generó el desprendimiento total de la estructura metálica que cubría el predio. El episodio ocurrió mientras la región de Córdoba atravesaba intensas precipitaciones, lo que, según los vecinos, hizo aún más evidente la fragilidad del polideportivo. El derrumbe se suma a otros incidentes recientes que exponen debilidades estructurales en obras similares ejecutadas en la provincia.
Habitantes de Miramar señalaron que, aunque la inauguración no se había concretado, el lugar era usado cotidianamente por diferentes grupos de la comunidad. Entre quienes asistían al predio se encontraban estudiantes de una escuela cercana que desarrollaban allí actividades deportivas de manera frecuente. Vecinos compartieron imágenes que muestran cómo la estructura colapsada presentaba anclajes débiles, lo que avivó las sospechas sobre fallas de origen.
Fotografía tomada tras el derrumbe
Dudas sobre los anclajes y antecedente reciente en la capital
Las fotografías tomadas tras el derrumbe exponen postes fijados al suelo con un solo fierro fino, algo que generó amplia preocupación entre los habitantes. Para los vecinos, esta característica evidencia una construcción deficiente y explicaría por qué la estructura cedió ante vientos que no alcanzaron velocidades extremas. Las imágenes rápidamente circularon en redes locales y derivaron en pedidos de revisión de todos los polideportivos construidos.
El episodio recordó lo ocurrido apenas ocho días antes en barrio Los Álamos donde otra tormenta tiró el techo de un polideportivo similar y dejó varios niños heridos. En ese episodio, una adolescente de 14 años debió ser internada, lo que intensificó los reclamos por mayores controles sobre este tipo de obras. Según especialistas consultados por los vecinos, las columnas del predio capitalino también estaban sostenidas por un sistema de encastre poco seguro.
Las similitudes entre ambos derrumbes reforzaron las críticas hacia el diseño estructural elegido para estos centros deportivos, que se repiten en distintos puntos de Córdoba. La secuencia de episodios incrementó la presión para que se realicen peritajes que determinen si los materiales y métodos empleados cumplen estándares adecuados. Vecinos y usuarios expresaron que la reiteración de fallas no puede atribuirse únicamente a condiciones climáticas adversas.
El episodio recordó lo ocurrido apenas ocho días antes en barrio Los Álamos
Debate sobre costos, calidad y el alcance del programa provincial
Los polideportivos, cuyo costo ronda los $500.000.000 por unidad, fueron presentados como espacios multiuso y de integración comunitaria en distintos barrios. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de estructuras abiertas de chapa sin paredes, lo que limita su utilidad en días de frío, lluvia intensa o altas temperaturas. La provincia planea alcanzar las 220 unidades en los próximos años, una cifra que generó debate sobre prioridades y eficiencia en la inversión pública.
Esta situación evidencia que privilegiar la cantidad por sobre la calidad deriva en estructuras vulnerables como las que colapsaron en Miramar y en Los Álamos. Plantean que el presupuesto podría haberse destinado a modernizar clubes ya existentes o a construir establecimientos más sólidos que cumplan funciones similares. También señalan que los 74 polideportivos de la capital dependen de la gestión municipal, pese a ser edificaciones construidas por la Provincia.
Mientras tanto, equipos técnicos analizan los daños provocados por el derrumbe en Miramar de Ansenuza para determinar la magnitud del impacto estructural. Deberá definirse si el colapso se originó en un defecto puntual o por un patrón que afecta a otras obras similares en el territorio provincial. Las conclusiones serán clave para establecer responsabilidades y evitar nuevos episodios en espacios que son utilizados a diario por cientos de personas.