El ex presidente es un zurdo, que se jacta de ser zurdo y admite serlo abiertamente
El “humanismo” de Lacalle Pou: más estado y menos libertad.
En las últimas horas reapareció el ex presidente Lacalle Pou, en un acto partidario, manifestando, en lo que a la presente nota importa que: “Me he vuelto menos ortodoxo con el tiempo”, agregado, “Que lindo ser ortodoxo cuando alguien no tiene labura, no tiene casa, no tiene salud. Entonces la libertad tiene que estar vinculada al concepto de que la justicia es tratar desigual a los desiguales… Nuestro gobierno fue profundamente humanista”.
Algunas reflexiones merecen estas afirmaciones, que vuelven a ratificar que lo que hoy se presenta como oposición, es más de lo mismo. De hecho, son la opoficción, un simulacro de oposición, que se sienta a cambiar figuritas con los que gobiernan y así, sucesiva y recíprocamente. En la heladería ideológica uruguaya todos toman helado de frutilla y chocolate, algunos con azúcar y otros en la versión light, fashion, pero en esencia, son lo mismo.
El discurso de ex presidente parece que culpa a la Libertad de que la gente no tenga laburo, casa o salud. No Sr., la culpa de que no haya trabajo es pura y exclusivamente de ustedes, los políticos, la nueva nobleza, con sus permanentes intervenciones y regulaciones que han hecho del mundo del trabajo un imposible, para quien quiere emprender y laburar. Dicho de otra forma: si no hay trabajo es por culpa de los políticos y sus regulaciones que bloquean el acceso al mercado de trabajo de los más necesitados y a su vez menos productivos. Ustedes han creado una legislación laboral que está totalmente enemistada con la generación de empleo. Ustedes son la explicación de la falta de trabajo. Ustedes son el problema.
El trabajo es el recurso por excelencia, puesto que no se concibe la realización de ninguna actividad ni la prestación de ningún servicio, sin el concurso del trabajo. Por el principio de no contradicción, una cosa no puedeser y no ser al mismo tiempo. ¿Cómo es posible que, si el trabajo es el recurso por excelencia, haya desempleo? La respuesta a esta interrogante está en la intervención estatal que no para de excluir gente del mercado de trabajo. Ello, fundamentalmente porque la intervención del estado en la fijación de salarios mínimos, determina que, aquellas personas con escasa o nula productividad, no califican al nivel mínimo exigido por el gobierno, es decir, no tienen ese nivel “mínimo” de productividad, lo que apareja como consecuencia que queden excluidas.
Idénticas consideraciones en relación a la salud y a la vivienda. Sistemas como el Fonasa con pérdidas del orden de los ochocientos millones de dólares anuales, ¿puede decirse que son humanitarios? ¿En serio? No nos tome por boludos.
Cada vez que ustedes detectan un problema, real o imaginario, de inmediato crean una regulación (una ley, un decreto, un acto administrativo), esa regulación genera un mecanismo de control, que genera más burocracia, que a su vez genera más gasto, el cual genera nuevos problemas y nuevas distorsiones, que nos llevan al punto de partida.
Lo que se plantea como humanismo es económica y éticamente inadmisible, porque en la medida que la Libertad se encuentre restringida (eso es lo que hacen cada vez que intervienen cualquier acto de la vida del ser humano) es por un lado una generalizada mal asignación de recursos y factores productivos, en el entendido de que determinadas líneas de producción se desarrollarán en exceso y a expensas de otras que produzcan bienes y servicios más necesitados por la población.
Cuando dice que “la libertad tiene que estar vinculada al concepto de que la justicia es tratar desigual a los desiguales”, incurre en un error. La justicia es dar a cada uno lo suyo, y lo suyo remite al derecho de propiedad, ese que, le es arrebatado a la gente que dicen proteger, para venderles la ilusión de lo “gratis”. Y sabido es que, no hay almuerzo gratis, alguien siempre paga la cuenta. No hay nada más caro, que aquello que se nos ofrece como gratis.
La Libertad es una, única e indivisible y no se corta en tajos. Decía MISES: “El laissez faire no significa: Dejen que operen las desalmadas fuerzas mecánicas. Significa: Dejen que cada individuo escoja cómo quiere cooperar en la división social del trabajo; dejen que los consumidores determinen cuáles empresarios deberían producir. Planificación significa: dejen que únicamente el gobierno escoja e imponga sus reglas a través del aparato de coerción y compulsión”. En el Uruguay, oficialismo y opoficción están alineados en esta última concepción. Así es difícil.