En un nuevo episodio de delirio keynesiano puro, el presidente Yamandú Orsi (Frente Amplio) mandó al Congreso de Intendentes un mensaje clarito: que las comunas se comprometan a comprar una cuota del Portland que produce ANCAP. Sí, el mismo Portland de la planta de Paysandú que arrastra pérdidas millonarias hace años y que nadie compra en el mercado porque sale más caro que el de la competencia.
Traducido al uruguayo de a pie: en vez de dejar que las intendencias compren el cemento más barato y eficiente, el gobierno zurdo quiere forzar a los gobiernos departamentales a pagar más plata por el producto deficitario de la empresa estatal. ¿El objetivo? Mantener a flote el elefante blanco de ANCAP con la billetera de todos los uruguayos. Porque para la izquierda, “salvar empleo” siempre significa lo mismo: subsidio cruzado, clientelismo y despilfarro disfrazado de “política industrial”.
Esto es terraplanismo económico en estado puro. Creer que obligando al Estado a consumir caro se resuelve el problema de una empresa que no es competitiva.
ANCAP ya viene arrastrando déficits crónicos desde hace años: pérdidas en el Portland, ineficiencia operativa y una cultura de “el Estado te banca todo”. Ahora, con Orsi en la Torre Ejecutiva, repiten la receta: en lugar de reformar, cerrar lo que no cierra o buscar inversores privados, van por el camino fácil: que las intendencias (muchas de ellas con intendentes de la oposición) se coman el sapo y compren más caro “por solidaridad” con el modelo socialista.
La carta de la ministra Fernanda Cardona al Congreso de Intendentes es clarísima: “comprométanse a reservar una cuota” del Portland de ANCAP para obras departamentales. Y de yapa, recuerdan las transferencias millonarias del gobierno central a las comunas. Traducción: “les damos plata, pero cómprennos el Portland caro”. Es el clásico trueque zurdo: plata pública por clientelismo y por mantener viva una empresa que pierde plata como un colador.








