El presidente de la República, Yamandú Orsi, dueño de varios chalets en la Costa de Oro de Canelones, no paga el Impuesto a la Enseñanza Primaria. Ese tributo, que recae sobre los uruguayos, se destina supuestamente a la ANEP para financiar la educación de los más vulnerables.
Según un informe de Radio Carve, una de sus propiedades en Pinamar, adquirida en octubre de 2024, acumula cuotas impagas desde enero de 2025, con el primer vencimiento de 2026 todavía pendiente. El monto original era de $4.387, pero con multas y recargos ya supera los $5.609.
En su casa familiar de Salinas, además, se realizaron reformas (piscina y barbacoa) entre 2018 y 2019 que jamás fueron actualizadas en Catastro.
Esto no es un simple olvido. Es la más pura hipocresía convertida en política de Estado.
Mientras Orsi y su gobierno del Frente Amplio cargan a los uruguayos con una presión fiscal asfixiante, persiguen con saña al contribuyente que se atrasa, lo multan, lo embargan y lo señalan como “insolidario”, el propio presidente no paga el impuesto que él mismo impone y que, según su discurso, va destinado a los niños más humildes.









