Mientras los montevideanos pagan impuestos por baches, inseguridad y servicios que cada vez funcionan peor, el intendente Mario Bergara (Frente Amplio) y su equipo de la Intendencia de Montevideo acaban de presentar, con bombos y platillos, el flamante “Plan por la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género en Montevideo 2026-2030”. Más de 100 propuestas “construidas colectivamente” con los colectivos de siempre, para seguir avanzando hacia una ciudad “más segura, habitable e inclusiva”.
Traducido al uruguayo de a pie: más plata de todos para ideología de género, talleres de diversidad, secretarías especializadas y eventos arcoíris. Porque para la izquierda zurda que maneja la Intendencia, los problemas reales de la gente (vivienda cara, transporte que no llega, basura acumulada, delincuencia) pasan a segundo plano. Lo urgente es tener un plan quinquenal para la “diversidad afectiva y sexual”.
El evento de lanzamiento fue ayer en la Sala Roja de la IM, con Bergara al frente, junto a la directora de Desarrollo Social, Graciela Villar, la de Derechos Humanos Antonella Torelli y el coordinador de la Secretaría de la Diversidad, Andrés Scagliola. Todo muy participativo, muy dialogado, muy “con los territorios”. O sea: con los mismos grupos militantes que cobran viáticos, subsidios y contratos con la comuna. El clásico circuito de la plata pública que va del contribuyente al activista y vuelve en forma de planitos con nombre pomposo.
Esto no es inversión. Es despilfarro ideológico puro. La Intendencia de Montevideo, que ya arrastra déficits, planteles inflados y gastos en “desarrollo sostenible” y otras etiquetas progres, ahora suma un mega-plan de cinco años dedicado exclusivamente a temas de género y diversidad. Mientras tanto, los montevideanos de carne y hueso siguen esperando que se arreglen las veredas, que funcione el alumbrado y que no les roben el celular en la puerta de casa.








