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Argentina

Cómo hacer la política universitaria grande otra vez: la experiencia del partido estudiantil de derecha UPAU

Mientras las universidades atraviesan la mayor politización de la historia y una hegemonía de la extrema izquierda, la experiencia del partido estudiantil de derecha UPAU, le puede enseñar a los estudiantes cómo recuperar sus universidades.

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La política universitaria en Argentina hace años que dejó de ser uno de los motores de la política nacional, convirtiéndose en un caldo de cultivo de militantes de la extrema izquierda, y tanto el peronismo como el radicalismo ven con cierto recelo la actividad estudiantil.
Pero esta situación en el país es relativamente nueva; hasta la crisis del 2001 la política estudiantil era apasionante, tenía todas las corrientes de pensamiento con mayor o menor representación, lo que sucedía allí tenía impacto político y mediático y era, sin dudas, la cancha de entrenamiento para lanzarse a la política del mundo real.
Uno de los partidos que mejor representó todo esto fue la UPAU, o Unión Para la Apertura Universitaria, conformado en 1983, que contó con enormes victorias hacia el fin de la década. Sin lugar a dudas, este fue el potrero de miles de políticos que luego dieron paso al escenario nacional, en partidos como la UCR, el PJ, el PRO y principalmente, la UCeDé.
A pesar de su enorme abanico de figuras, la UPAU representó a la derecha en las universidades del país, especialmente en la UBA, donde lograron destronar a la histórica Franja Morada, y cambiaron por casi una década el discurso y la manera de hacer política en las facultades.
Tuvimos la enorme y gratificante oportunidad de conversar con Alberto Hernández, quien estudió ingeniería industrial en la Facultad de Ingeniería de la UBA, fue Secretario General del Centro de Estudiantes por la UPAU en 1987-88 y es un fanático de la historia que construyeron los ambiciosos militantes de la agrupación política durante ese período.

¿Qué fue la UPAU? ¿Por qué nació? ¿Cuáles fueron los objetivos que se planteaban? ¿Cuál era la ideología de este partido? 

“UPAU fue una agrupación política universitaria de centro-derecha fundada a fines del ’82 en la Facultad de Derecho de la UBA. Nació para hacer política con vocación de poder. Según sus fundadores, y argumento que sosteníamos en aquellos días para presentarnos, éramos la unión en la Universidad de todas las expresiones políticas liberales, conservadoras y de centro derecha, las que a nivel nacional estaban representadas por distintas expresiones y que en una posterior etapa aspirábamos a reunir.
Somos liberales profundamente anti comunistas y anti populistas, nos tocó ser testigos de la gran revolución conservadora de los ’80 en el mundo, Reagan, Thatcher, el papado de Juan Pablo II, la caída del muro de Berlín, el colapso de la URSS, hechos que marcaron nuestra época.”

En julio de 1983, la UPAU obtuvo una banca en el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho, que la ocupó Carlos Maslatón. En el ’84 casi le ganan a la Franja Morada y abrieron filiales en universidades del interior del país, con triunfos en Mendoza. En el ’85 pierden las elecciones del Centro, pero ganan un plebiscito en Derecho y Ciencias Sociales para evitar un cambio del plan de estudios. En el ’86 fueron segunda fuerza, pero esta vez ya con presencia en elecciones para todos los cargos de la UBA. Finalmente se consagraron en el ’87, con triunfos contundentes en Derecho, Ingeniería, Veterinaria, y Arquitectura, obteniendo la Secretaría General de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y un codiciado consejero superior ante el rectorado de la UBA.

Diversos triunfos seguirían en las distintas Facultades de la UBA, con UPAU Ingeniería siendo el partido que más duró al frente de Centro de Estudiantes, por 5 años consecutivos, hasta 1992.

¿Cómo empezaste a militar en la UPAU? 

“En mi caso me acerqué solo, sin amigos ni nadie que me invitara, luego de ver una invitación a una reunión en un sencillo cartel manuscrito pegado en la facultad que decía “No al CBC”, en el año que se implementó, 1985. Si bien yo ya estaba adentro, había dado el examen de ingreso en 1982, me pareció una medida demagógica, costosa, ineficiente y un engaño para muchos que se iban a trabar y perder el tiempo. Iba a perjudicar a todos, los inscriptos y los ya alumnos. El tiempo me daría la razón.”

¿Qué le dirías a un estudiante que hoy piensa en hacer política universitaria? 

“Estudien y recíbanse, máxime si luego quieren dedicarse a la política. Luchen por sus convicciones. Piensen en grande, convénzanse que pueden y van a cambiar la historia, una lucha épica genera mística, imprescindible para enfrentar los obstáculos que se presentan. Movilícense por ideales, sean honestos, las aspiraciones personales son absolutamente legítimas, pero no deben ser el único motivo para militar, el mejor camino para satisfacerlas es haciendo las cosas bien en cada situación y ámbito en el que se desenvuelvan. Nos asiste la razón, nuestras ideas son justas y las mejores. Estén atentos, las izquierdas y populismos buscan captar los fuertes sentimientos de justicia de la juventud para su revolución, no aspiran a resolver problemas, su método es exacerbarlos, crear conflictos donde no los hay, contra eso luchamos. Con estas convicciones nos manejamos en el CEI (Centro de Estudiantes), hoy, más de 30 años después, ex empleados del CEI nos aprecian y recuerdan como lo mejor que conocieron en sus muchos años de trabajo.”

Algunos de los estudiantes de Ingeniería que conformaron la lista ganadora de la UPAU en 1987.

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¿Cuál era el panorama de la Facultad de Ingeniería antes de la UPAU y qué cambios lograron luego del triunfo en 1987?

“Para los que habíamos entrado antes de 1983 el contraste fue muy notorio tanto de fondo como en las apariencias. Pasamos de una facultad ordenada y eficiente administrativamente, y limpia y prolija ediliciamente, a caos administrativo y suciedad y desorden en todo sentido, el daño producido por el pegamento de los carteles pegados en las paredes puede observarse incluso hoy en día en toda la facultad. Caminar hoy el hall y los pasillos de Planta Baja del edificio de Paseo Colón (Facultad de Ingeniería, UBA) es deprimente, decadencia absoluta. 

Había regresado la política a las facultades, la universitaria y la extra-universitaria.
Entiéndase bien, el regreso de la política no fue el problema, por el contrario, en buena hora había regresado el Estado de derecho y la democracia, el problema es que esto no tenía por qué ser sinónimo de desorden y caos como lo fue, en todo sentido. La derogación del arancel y el ingreso irrestricto fueron los dos temas universitarios que se instalaron más fuerte, a los que podemos agregarle el infaltable reclamo por aumento del presupuesto. 

Fuera de lo estrictamente universitario, la efervescencia de esos días generó una intensa actividad en cuanto tema político, nacional o internacional surgiera. Desde los juicios a los militares hasta el ridículo apoyo a la revolución sandinista de Nicaragua; todo servía para marchas, manifestaciones y declaraciones políticas.”

Una de las propuestas más fuertes de la UPAU era el arancelamiento de la Universidad, ¿cómo se llegó a ese planteo?

“Es muy importante entender que el arancelamiento no significaba hacer completamente paga la Universidad, que seguiría siendo sostenida por el Estado, sino contribuir al presupuesto de cada facultad. De ambos temas este fue el menor, y al eliminarse el arancel este debate se fue diluyendo.
Para ponernos en contexto digamos que lo que pagábamos realmente no era significativo, no recuerdo a cuánto equivalía, pero no era una suma importante y eximirse no demandaba más que un simple trámite, siempre fue una discusión ideológica más que de efectos prácticos.

La posición que sostuvimos y defendimos públicamente en favor de mantener el arancelamiento fue fundada en qué; 

  • Lo gratis no existe, si alguien recibe algo por lo que no paga; hay otro que está pagando por algo que no recibe. Dado que el funcionamiento de una Universidad cuesta dinero, mantener la infraestructura, sueldos docentes, servicios, etc, el debate en realidad es; ¿quién paga? ¿Es justo que gente que nunca accederá a la universidad pague por otros, especialmente cuando éstos últimos pueden hacerlo?
  • Un arancel accesible y pagado sólo por quienes pueden hacerlo es más justo que no tenerlo, incluso para financiar becas y hacer posible que estudien quienes mereciéndolo no pueden hacerlo por cuestiones económicas.
  • El arancel no era un impedimento para estudiar como sí lo son la necesidad de trabajar, los gastos en viáticos, apuntes, comidas, etc. Remediable esto con un sistema de becas financiable por ejemplo con el propio arancel que se suprimió.
  • ¿Con qué fundamento alguien se puede oponer a que el que puede pague? Los demagogos de Franja Morada o la extrema izquierda terminaban defendiendo a los que más tienen y perjudicaban a quienes dicen defender.”

Folletos y boletines de la UPAU, que se entregaban a los estudiantes en la Facultad.

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Otro baluarte de la UPAU fue ponerle fin al ingreso irrestricto y oponerse a la implementación del CBC, contanos en qué se basaron para rechazar un sistema que hoy parece indiscutible

“Este sin dudas fue el tema que marcó la segunda mitad de los años ’80. ¿Cómo era el ingreso antes del CBC?
El ingreso a la UBA era con exámenes de ingreso administrados por cada facultad, dos materias específicas y una tercera cultural en el caso de Ingeniería, y cupos según la cantidad de alumnos de primer año que cada facultad pudiera recibir. 

En general, las facultades dictaban un curso nivelador de 3 meses, entre febrero y abril con dos exámenes y recuperatorios. Los resultados finales se ordenaban de mayor a menor e ingresaban los primeros hasta agotar el cupo que tenía la facultad por cuestiones edilicias. 

Cada facultad era una situación distinta, había casos en que los aspirantes superaban por tanto a las vacantes que muchos terminaban aprobando el examen, pero quedaban sin poder ingresar. En otros casos, los que aprobaban no alcanzaban a cubrir las vacantes.
Nuestra propuesta era mantener el curso de ingreso nivelador de 3 meses y eliminar el cupo para permitir que todo el que aprobara ingresara a la carrera.

  • Tres meses eran suficientes para nivelar la deficiente formación de muchos secundarios, pudiendo comenzar la carrera hacia fines de abril del mismo año en que uno se inscribió.
  • De no ingresar, sólo se habían perdido tres meses y debía replantearse la vocación, o prepararse mejor para el año siguiente. Esto redundaba en un gran beneficio para el alumno ya que no quedaba, como luego se comprobó, atrapado años dando vueltas en el CBC para luego abandonar o cambiar de carrera. A la vez que malgastaba recursos. Una estafa al alumno con alto costo para la UBA.
  • No había materias innecesarias sólo usadas luego para un descarado adoctrinamiento.
  • Era un sistema de bajo costo. No era necesario ningún incremento de estructura, ni edilicia ni de personal, con el aumento del gasto que eso significa y que fue aprovechado para financiar militancia y personal afín.

El CBC
fue y es la mayor estafa a los estudiantes y a la sociedad que lo mantiene. Implementado por el Rector Normalizador Francisco Delich (radical), quien eliminó los exámenes de ingreso administrados por cada facultad y los reemplazó por un curso de un año de duración compuesto por tres materias comunes a todas las carreras de la UBA y tres específicas según la carrera elegida, además, administrativamente dependiente directamente del rectorado, es decir fuera de cada facultad. 

Delich se excedió en sus atribuciones ya que su mandato era sólo para normalizar la UBA durante la vuelta a la democracia, esto es, administrarla hasta que, elecciones mediante, se constituyeran los Consejos Directivos de cada facultad y el Consejo Superior; los órganos de gobierno de la Universidad. Sin dudas el objetivo fue una medida demagógica para asegurarse las elecciones de todos los claustros con el fin de controlar la UBA una vez normalizada. Esto fue lo que ocurrió al resultar electo el Rector Óscar Shuberoff (radical), quien continuó o aumentó el financiamiento de Franja Morada desde el rectorado.

Nuestros fundamentos para oponernos al CBC se basan en que:

  • El CBC es un filtro perverso, sumamente ineficiente y caro. Al que tiene condiciones y vocación le hace perder un año, al que no está seguro lo entretiene y le hace perder el tiempo, en muchos casos pasan años en el CBC para luego cambiar de carrera o abandonar. Basta ver la relación ingresante/graduados. Hoy se inscriben al CBC más de 3.000 aspirantes anuales de los que sólo pasan a la facultad 1.000, equivalente a poco más de 2/3 de los que ingresaba antes con cupo que era de 1.350 anuales. Es decir, hoy tenemos un sistema de ingreso que filtra a 2.000 estudiantes a los que les hace perder el tiempo y en los que se gastan enormes cifras de dinero.
  • Permitir el ingreso sin ningún requisito no solo no resuelve el problema de los que no pueden estudiar por cuestiones económicas, sino que atenta contra eso, ya que se dilapidan enormes recursos en mantener un sistema altamente ineficiente, que entre otras cosas podría financiar un buen sistema de becas del que la UBA carecía en ese entonces.
  • Inscribir masivamente sin ningún requisito iba a multiplicar varias veces la cantidad de alumnos de la Universidad generando nuevas y grandes necesidades de infraestructura y de personal, docentes y no docentes, con el consecuente aumento del gasto.
  • Al agregar un año de cursada antes de ingresar a la carrera, las facultades se vieron obligadas a reformar sus planes de estudio para reducir la currícula en un año para que la carrera no se terminara extendiendo un año más. 

Prueba de lo improvisado de la reforma es el hecho que los planes de estudio en Ingeniería se reformaron a partir del año ’86, haciendo todas las materias cuatrimestrales y comprimiendo las de primer año en el primer cuatrimestre con resultados nefastos e índices de desaprobación superiores al 60% en materias como Análisis Matemático o Álgebra. Al año siguiente fue aún peor, ya que se pusieron en el CBC estas materias en lugar de lo que debían ser materias de nivelación. 

Tardaron años en estabilizarse los planes, ya que fueron adecuándose a medida que avanzaban los primeros estudiantes provenientes del CBC. Consecuencia de esto fue que los estudiantes de esos años perdieron posiciones en las preferencias de los empleadores al punto de ver anuncios que excluían postulantes de la UBA que hubieran estudiado en esos años en específico.”

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¿Cuáles fueron los más grandes logros de la UPAU en toda la UBA, y por qué crees que crecieron tanto en tan poco tiempo?

“Sin dudas nuestro principal logro fue haber instalado el concepto de gremialismo estudiantil en oposición al activismo político partidario que imperaba hasta ese momento, desde la vuelta a la democracia y como resultado de esto en 1983. Hoy no hay agrupación estudiantil que no ponga énfasis en el gremialismo. La competencia electoral la basan en esto. A más de 30 años de nuestro paso este es el mayor legado. 

Por gremialismo estudiantil me refiero a la reivindicación de los centros de estudiantes como ámbitos para resolver problemas de los estudiantes como tales y prestadores de servicios en beneficio de sus miembros en oposición al uso de los mismos para activismo político. Éramos los que decíamos que a la facultad se va a estudiar, el que quiere hacer política, nosotros inclusive, la hace de la puerta para afuera. 

Mientras nosotros hablábamos de los problemas cotidianos de los estudiantiles tanto académicos como prácticos, comedor, fotocopiadoras, becas, aportes a la biblioteca, a la facultad, etc, el resto de las agrupaciones, lejos de esto, se dedicaban a organizar, adherir y participar en cuanta manifestación, marcha o acto político ajeno a las cuestiones universitarias hubiera. Su concepción de los centros de estudiantes era esa.
Incluso, en particular desde el CEI, que como dije manejábamos importantes sumas de dinero, descubrimos cuando llegamos que se financiaban actividades revolucionarias en todo Latinoamérica, como los famosos viajes de “brigadas de café” a “cosechar” semillas de café a Nicaragua, o a una tal FECH, Federación de Estudiantes Chilenos en el exilio, que no era más que una iniciativa de militancia marxista en el exterior. 

Nosotros pusimos fin a esas transferencias de dinero y en su lugar financiamos becas desde el CEI, pero otorgadas a pedido nuestro por el servicio de asistencia social de la UBA, no financiamos militancia. Ningún solicitante de becas quedó sin recibir algún tipo de ayuda. Financiamos a dos personas del personal no docente de la Facultad a los que les pagábamos para que mantuvieran los baños de planta baja en óptimo estado. Además de mantenerlos limpios, proveían jabón y toallas para las manos y además lo hacían contentos y agradecidos con nosotros porque tenían un ingreso extra. Hoy, casi 30 años después, los baños están en espantosas condiciones.

Además ordenamos la concesión del bar, no solo sin generar conflicto sino al no ser nosotros anti empresa, con el acuerdo y acompañamiento del concesionario, le liberamos los precios a cambio de un variado menú económico que fue considerado el mejor y más saludable por las nutricionistas de la UBA. En ese cordial contexto también logramos que abriera un pequeño bar al aire libre, en los pulmones del edificio, con mesas y sombrillas que resultaba muy grato visitar en ese edificio enorme y gris.
Abrimos cuatro locales de fotocopias y pusimos dos concesionarios de fotocopias distintos para que compitieran entre sí. 

Donamos a la facultad termotanques, libros, y luminarias para la biblioteca. Gestionamos donación de químicos y materiales de laboratorio de Dow Chemical. Todo lo que no se hacía mientras se destinaba dinero a financiar revolucionarios en territorios extranjeros.

Nuestro rápido crecimiento sin dudas obedeció a que representamos los verdaderos intereses de los estudiantes; un fuerte rechazo a la politización partidaria y la reivindicación de los centros de estudiantes como ámbitos para resolver los problemas de los estudiantes.
Ahora, entiéndase bien, nosotros también hicimos política en la Facultad, nuestra acción política fue demostrar que nuestras ideas y nuestro accionar, incluyendo no hacer política extra universitaria, son los que mejor respuesta dieron a los intereses de nuestros representados, en este caso, los estudiantes. Cuando llegara el momento de pedir apoyo, el voto, en otros ámbitos, ya habíamos demostrado qué y cómo había que hacer las cosas.”

Lista ganadora de la UPAU en 1987 en la Facultad de Ingeniería, terminando con la hegemonía de Franja y de partidos de izquierda que se la daban de independientes.

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¿Cuál fue la relación con la UCeDé? ¿Muchos dieron el paso de la política universitaria a la política nacional por esta vía? 

“Si bien UPAU fue fundado por gente que ya participaba en otros partidos, la UCeDé, cuya fundación es posterior, terminó absorbiéndolo. En aquel momento se desarrolló una interna en la Facultad de Derecho, cuna de la UPAU, entre los que provenían básicamente del Partido Demócrata, y los que fueron sumándose a la UCeDé (a estas dos facciones las llamábamos Los Lagartos y La Resistencia por una exitosa serie de los años ’80 llamada “V”, Invasión extraterrestre). 

La que vio el potencial y lo cooptó fue Adelina D’Alesio de Viola, la prominente política de la UCeDé y del PJ. El Ing. Alsogaray, seguramente por sus convicciones en contra de la política en las universidades, se refería a nosotros como meros activistas universitarios, y aunque en principio no nos prestó mucha atención, luego también nos apoyó y terminó financiando nuestras campañas. 

Para el ’87 ya todos participamos de la interna de la UCeDé en la que fueron precandidatos a concejales Carlos Maslatón por Derecho y Pepi Cura por Ingeniería, para la siguiente interna desde Ingeniería, y unánimemente, ya estábamos alineados con María Julia Alsogaray y llevamos como precandidato a concejal a Alejandro Perazzo. 

Más tarde ese año en que ganamos por primera vez en las cuatro facultades, Derecho, Ingeniería, Arquitectura y Veterinaria, Carlos Maslatón, resultaba electo concejal en la ciudad de Buenos Aires por la UCeDé. Este el único caso que alguien de UPAU pasó a la UCeDé e inmediatamente de ahí fue electo a un cargo.

A partir de ahí, iniciaron sus carreras extra universitarias, pero de los casos conocidos de dirigentes que pasaron por UPAU y llegaron a cargos de relevancia, solo Maslatón pasó directamente de UPAU a ser candidato por la UCeDé y de ahí a ser concejal de la Ciudad de Buenos Aires.
Para los ’90 es conocido que el menemismo generó un cisma primero y absorbió luego a la UCeDé por lo que el resto de los casos de dirigentes que habiendo pasado por UPAU llegaron a cargos de relevancia, lo lograron luego de recorrer otro camino, en el peronismo primero y/o más recientemente en Cambiemos.”

¿Cuál fue la relación con el peronismo? ¿Hubo muchos peronistas que se unieron en militancia o en voto a la UPAU en contra del radicalismo? 

“El peronismo en Ingeniería no llegaba al 10% en la década del 80 de manera que poco influía. Si no recuerdo mal, por lo menos en las facultades grandes esto era así en todas. En nuestro caso particular, cuando ganamos el CEI en el ’87 logramos mayoría y quedamos a un voto del quorum propio, el que rápidamente conseguimos negociando con el único delegado de la FUP, Federación Universitaria Peronista, dándoles el manejo de una bolsa de trabajo que era lo único que les interesaba para desde allí desarrollar su política, la que de todos modos también capitalizamos nosotros. 

Si bien nunca fueron aliados, terminaron siendo seducidos con nuestra propuesta. Con ese arreglo, nos dieron quorum hasta que la Franja y luego todos dejaron de participar en las reuniones del CEI y no lo hicieron durante los 5 años de nuestra gestión. Ya con Menem en el Gobierno nacional hubo algún acercamiento de algunos al peronista Luis Ferreira, decano de Medicina, que había sostenido un enfrentamiento con la UBA por el ingreso. Por otro lado, varios de los que habían dejado la política universitaria y pasado a la UCeDé, dieron el salto y se pasaron al PJ durante el menemismo.”

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¿Cómo fue la relación con los demás partidos universitarios? ¿Hubo mucha violencia y choques (como se ve hoy) o había otro tipo de entendimiento entre los representantes estudiantiles?

“En aquellos años habíamos logrado un amplio consenso entre todo el espectro político universitario respecto de nosotros, todos sentían la misma antipatía, lo que por cierto no nos disgustaba, hasta nos divertía escandalizarlos en ocasiones. 

No recuerdo entendimientos explícitos salvo en un caso, la protección desde la Franja para que asistiéramos a la FUA, Federación Universitaria Argentina, en Santa Fe, 1987, donde éramos alrededor de 100 delegados entre más de 1.000 encerrados en el gimnasio de la UTN y la cosa estuvo complicada. Por momentos temimos realmente por nuestra seguridad e integridad física y tuvimos que salir a las apuradas antes que las cosas se salieran de control. 

La realidad es que entre la militancia en las facultades te conoces, compartís muchos momentos y se dan relaciones tal vez no de amistad, pero sí de aprecio en muchos casos y de respeto casi siempre. Hasta hoy mantengo contacto con recíproco afecto, más allá de las profundas diferencias de ideas, con algunos tanto de la Franja como de la Franja de izquierda que luego fuera el Pampillón, la JUP y el PI. Lo importante es la honestidad intelectual y moral. Lo mismo pasa con los dirigentes más conocidos de cada agrupación. 

No fueron tan frecuentes los ataques violentos como el ocurrido durante la noche del escrutinio en Ingeniería en el ’87, en el que resultó agredido entre otros Maslatón, pero los hubo y era un riesgo cierto que corríamos. Ese mismo año también hubo disturbios en el escrutinio de Económicas. Fuera de la propia facultad, las provocaciones y las amenazas de agresiones físicas estaban presentes. Cuando íbamos a las sedes del CBC a repartir volantes (recuerden que no había redes como hoy), nos volvíamos al atardecer porque en general no era nuestro electorado y empezaban a caer los zurdos con actitudes agresivas que era inteligente evitar.”

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Luego de ver el recorte de diario de los disturbios acontecidos tras el inmenso triunfo en Ingeniería en 1987, cómo fueron los hechos.

“Para poner en contexto; el episodio que sufrió Maslatón, como lo describió uno de los nuestros, fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Las elecciones en las facultades se desarrollaban durante toda la semana hasta el viernes a la tarde noche en que cerraba la elección y comenzaba el escrutinio. 

Ese año, al coincidir las elecciones de los centros de estudiantes, que eran anuales, con las del claustro de estudiantes que eran cada dos años, el escrutinio estaba a cargo de las autoridades de la facultad quienes junto con los fiscales de todas las agrupaciones lo llevamos adelante.
Durante ese mismo día a la tarde, compañeros de nuestra Facultad de otras agrupaciones nos habían advertido que habían escuchado que a la noche, cuando terminara otro escrutinio, iban a venir militantes de izquierda de otras Facultades a romper todo, que tuviéramos cuidado y estuviéramos atentos. 

El escrutinio se llevaba a cabo en un ancho y largo pasillo que comunica el vice decanato y otras dependencias con el hall de entrada del que está separado por una mampara y una puerta.
Normalmente se escrutaba en pocas mesas simultáneamente, es decir se abrían pocas urnas a la vez, por lo que éramos pocos los que nos alternábamos para contar votos, la mayoría de los militantes de todas las agrupaciones esperaban fuera del ámbito del escrutinio siguiendo la evolución de los resultados. Yo estaba escrutando los votos del CBC cuando en un momento abrieron violentamente la puerta y entró alguien a los gritos diciendo que afuera había disturbios. 

Un gran grupo de militantes de otras facultades fueron ingresando al hall desde la calle. Advertido esto, algunos compañeros de otras agrupaciones de nuestra facultad sugirieron a los nuestros que salieran y los fueron acompañando a la calle mezclados entre los que ingresaban. Esto fue posible porque no nos conocían y gracias a nuestros compañeros de facultad, de todos los partidos. En el hall hubo disturbios, empujones, volaron algunas trompadas y bancos. Toda regla tiene su excepción, recuerdo en particular a un propio compañero de la Franja de nuestra Facultad, Panchi, que tiró una banqueta de patas de hierro y asiento de una pesada tabla de madera hacia donde estaban nuestros compañeros de UPAU que si le daba en la cabeza a alguien lo mata. Horas después todavía no podíamos contener a uno de los nuestros que quería ir a buscarlo para vengarse. 

Mientras se desataba el caos y ya con los nuestros ganando la calle, se dieron corridas en todas direcciones sobre Paseo Colón y escapes en auto, sobre todo para alejar a las chicas del lugar. De estos hechos quedaron en el recuerdo imágenes de los agresores prendiendo fuego carteles para ponerlos debajo de uno de los auto llenos de gente que quería salir.
Hoy recordamos como graciosas las anécdotas de muchos al escapar corriendo pero lo cierto es que no lo es, unos cuentan haber escuchado el ruido de una cadena que les arrojaron al no poder alcanzarlos, otro terminó con un corte en la cabeza y salvado por un compañero de otra agrupación, uno que salió en dirección contraria al tránsito y al ver un colectivo detenido en el semáforo quiso subir pero el chofer no le abrió la puerta por lo que se colgó de los pasamos y con las puntas de los pies apenas en el borde del escalón, hizo dos cuadras hasta que el chofer, habiendo dejado atrás los disturbios recién se detuvo. 

En este contexto, mientras se estaban desarrollando las corridas y huidas en auto es cuando llega Maslatón, que al ser reconocido ni alcanzó a bajarse del taxi en el que llegaba y sufrió la agresión que describe la nota y de la que lo rescataron milagrosamente compañeros suyos de Derecho. A los pocos días de esta agresión fue invitado al famosísimo programa de Bernardo Neustadt, junto con nuestro presidente electo del CEI, Alejandro Perazzo, donde contaron lo acontecido.
Para terminar, el pobre taxista al que le zapatearon arriba del auto vino varias veces en los

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Argentina

Dos titanes se juntan: Milei y Chilavert se reunieron esta tarde en Buenos Aires

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El histórico arquero paraguayo que quiere ingresar en la política aseguró que “Javier Milei es un hombre de pueblo que ama a su país” después de la reunión.

El candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza, Javier Milei, se reunió este lunes con el multi-campeón arquero José Luis Chilavert, para reflexionar sobre el contexto social y económico de la Argentina y la región. En el encuentro también estuvieron presentes los candidatos a legisladores porteños, Ramiro Marra y Oscar Zago, y la hermana del economista, Karina Milei.

El economista liberal y el histórico referente del deporte paraguayo hablaron de las problemáticas de Argentina y Paraguay, y compartieron propuestas mientras Milei busca ingresar al Congreso y Chilavert prepara su candidatura presidencial para las elecciones del 2023.

Milei le dio su apoyo y lo incentivó a dar el salto a la política. “Un hombre como José Luis le haría mucho bien a la sociedad de su país”, aseguró.

La conversación giró en torno a los problemas fundamentales de la región sudamericana y de los países que la integran en particular. Sobre Argentina, Milei respondió que “el problema fundamental argentino es un problema de valores morales que se traduce en pérdida de crecimiento económico, aumento de la pobreza e indigencia. Ahí la razón de una sociedad fuertemente resentida, que nos está hundiendo”.

Asimismo, Chilavert, que dio indicios de querer proponer una agenda liberal en lo económico y conservadora en lo social, destacó la importancia de involucrarse en la cosa pública para terminar con la hegemonía de una casta que domina la política, tanto de Argentina como de Paraguay, hace décadas.

Sobre Milei, mencionó: “Un ejemplo es Javier: es un hombre de pueblo y que ama a su país. En la región necesitamos personas honesta y transparente como el. La gente joven no se equivoca al elegirlo”.

En la conversación se destacó la importancia de enfrentar consistentemente en las urnas y en la batalla cultural al socialismo y al Foro de San Pablo.

Hacia el final de la charla informal, recordaron que tanto Milei como Chilavert fueron arqueros. Javier atajó toda su vida y fue titular en las inferiores de Chacarita, mientras que Chilavert fue ídolo y campeón del mundo con el club argentino Vélez Sarsfield. El histórico deportista, finalmente, le regaló su buzo histórico con la caricatura de un bulldog, autografiado y con una cariñosa dedicatoria agradeciéndole por su reivindicación de la libertad.

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Argentina

Cristina todo lo puede: Manzur acordó con Jaldo y le deja Tucumán a un enemigo para asumir en el Gabinete

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Manzur dio un giro total y finalmente aceptó que su principal rival político dentro del peronismo, Osvaldo Jaldo, se quede como gobernador de Tucumán tras ser convencido por Cristina Kirchner.

El ahora nuevo Jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manzur, dudó hasta último minuto dejar la Provincia de Tucumán en manos de Osvaldo Jaldo, su vicegobernador, quien desde 2020 que le abrió una línea interna en el peronismo local e incluso lo desafió en las PASO del domingo pasado.

Manzur le había dicho a Cristina Kirchner que asumiría en el cargo nacional si ella se aseguraba que Jaldo renuncie, algo que trató de hacer por varios días, ofreciéndole todo tipo de cargos a nivel nacional y embajadas, pero el vicegobernador tucumano no dio el brazo a torcer.

Finalmente, Cristina reunió a Manzur y Jaldo esta mañana en la sede del Gobierno de Tucumán, después de seis meses de enfrentamiento total y sin haberse visto en todo ese tiempo.

No se sabe de qué se habló en esa reunión, pero Manzur salió de su despacho y se fue inmediatamente al aeropuerto para volar a Buenos Aires, donde horas después juró como Jefe de Gabinete, algo que estuvo en duda hasta la reunión de esta mañana.

“Voy a hacerme cargo del Poder Ejecutivo”, anunció Jaldo tras el encuentro. Victorioso, Jaldo resistió el embate del kirchnerismo nacional para que renuncie y le deje la gobernación al jefe de la Legislatura, un manzurista. Según su entorno, recibió durante todo el fin de semana llamadas de Alberto Fernández, Sergio Massa, y Óscar Parrilli (vocero político de Cristina).

Según trascendió, Alberto y Massa le ofrecieron un asiento en el Banco Nación y Parrilli (Cristina) un lugar como Secretario de Municipios en el Ministerio del Interior. “No quiero que haya ni vencedores ni vencidos. Quiero que Juan venga a mi gabinete y vos también”, le dijo Alberto a Jaldo. Pero no hubo caso.

Con esto, el kirchnerismo queda debilitado frente a las elecciones de noviembre en Tucumán, un territorio donde ahora Jaldo tendrá la caja provincial para hacer campaña para sus candidatos y expulsar el manzurismo de la Provincia, así como Manzur expulsó a los seguidores de Alperovich en 2015.

Si bien es una derrota para el kirchnerismo nacional, Cristina logró lo inimaginable, que Manzur le ceda Tucumán a su principal rival político para hacerse cargo de un gobierno que acaba de ser derrotado en las urnas en el peor fracaso electoral de la historia del peronismo. La jefa todo lo puede.

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Argentina

Quién es la funcionaria amiga de Grabois que designó Larreta para frenar a Milei en las villas

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María Migliore, desde el Ministerio de Desarrollo Social y con la caja más abultada del gobierno porteño tiene un solo objetivo: evitar que Milei siga creciendo en las villas de la Ciudad.

Luego del batacazo electoral de Javier Milei en los barrios más humildes del sur de la Ciudad de Buenos Aires, además de resultados que sorprendieron a toda la casta política en la emblemática Villa 31, Horacio Rodríguez Larreta ya está preparando un plan para contrarrestar al popular economista en lo que ve al mayor desafío a su hegemonía en CABA desde la aparición de Martín Lousteau en 2015.

Para esto designó a su Ministra de Desarrollo Social, la comunista María Migliore, con la misión de trabajar en las comunas donde Milei obtuvo sus más altos resultados para aumentar los votos de Juntos por el Cambio y evitar el crecimiento del candidato libertario.

Migliore es experta en manipular la pobreza con fines políticos, y ha basado toda su carrera en eso. Es politóloga egresada de la Universidad Católica Argentina (UCA), y peronista de carrera. A través de la Fundación Contemporánea de Javier Bestani, conoció al extitular de la Anses, Diego Bossio, con quien mantiene una estrecha amistad.

Sin embargo, su principal referencia política son los curas villerosMigliore comenzó a militar con el kirchnerismo en el barrio Carrillo de Villa Soldati y en la Villa 21-14 de Barracas. En esa época conoció al entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio, a Juan Grabois, y a los sindicalistas Emilio Pérsico y Esteban “el Gringo” Castro.

La funcionaria se identifica como una socia del kirchnerismo y destaca “la capacidad que tiene el peronismo de sentir y acompañar a los sectores sociales más necesitados”. En 2016, en su afán de llenar el gobierno de gente más cercana a él que a Macri, Larreta llevó a Migliore al Instituto de la Vivienda de la Ciudad, donde utilizó la estructura del kirchnerismo del sur de la Ciudad para crecer y llegar al puesto de Ministra de Desarrollo Social en 2019.

Gran admiradora del padre Carlos Mugica, un ícono de la izquierda peronista, y simpatizante de Montoneros, Migliore lanzó una corriente interna dentro del PRO llamada “La Popular”, con el objetivo de penetrar en las villas y barrios carenciados de CABA, con el aval de su jefe político Horacio Rodríguez Larreta.

Ahora Larreta le dio una orden clara: utilizar la estructura de “La Popular” para combatir el enorme apoyo que Milei consiguió en las villas y los barrios humildes del sur de la Ciudad. Al gobierno porteño le preocupa más perder votos a Milei que al kirchnerismo en esas zonas.

Migliore y su equipo tienen un importante poder de movilización, principalmente potenciado por el acceso a la caja más grande del gobierno de la Ciudad. Su facción sale a las calles todos los años en las marchas del 8M, por el Día Internacional de la Mujer, y del 24 de marzo, en el Día de la Memoria, expresándose claramente a favor del aborto, el feminismo, y de Montoneros.

Y obviamente también está en las antípodas de lo que expresa Milei, de ahí su preocupación para militar y trabajar en los sectores populares donde creció muy fuerte el flamante espacio “La Libertad Avanza”. De aquí al 14 de noviembre se verá en una gran competencia entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos en el sur para frenar el avance del popular economista.

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