No reconocen responsabilidad en las muertes ocurridas durante los bloqueos. Tampoco han dado garantías de que se levantarán todos los puntos de cierre.
En paralelo, el gobierno nacional reitera que está abierto al diálogo. Sin embargo, exige el levantamiento completo de las medidas de presión. Plantea que los bloqueos son ilegales y atentan contra la paz social.
Destaca que la economía nacional se ve fuertemente afectada por estas acciones. Pide a los movilizados que prioricen el bienestar del país.
Las movilizaciones iniciadas hace más de quince días han generado un impacto considerable. El abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles ha disminuido en varias regiones.
El transporte interdepartamental está paralizado en varias rutas clave. Las pérdidas económicas empiezan a acumularse según reportes empresariales. El costo social se mide también en el descontento de la población.
¿El conflicto termino?

En departamentos como Oruro, Potosí y Chuquisaca, los bloqueos han sido levantados. Sin embargo, Cochabamba sigue siendo el epicentro del conflicto. En esa región se concentran los últimos focos de resistencia evista.
El flujo de vehículos continúa interrumpido en al menos siete puntos. Los afectados exigen una solución definitiva y no solo temporal.
Las organizaciones afines a Morales sostienen que sus acciones continuarán de otras formas. Aunque afirman haber ordenado una pausa en los bloqueos, mantienen su llamado a la protesta.
Las marchas en las ciudades y las vigilias seguirán vigentes. También se prevén nuevas medidas si el gobierno no cede a sus demandas. La confrontación parece aún lejos de terminar.
Algunos analistas señalan que esta “pausa humanitaria” podría ser una estrategia para ganar tiempo. La presión social ha crecido tanto en las ciudades como en el campo. Mientras no haya un desmantelamiento total de los bloqueos, el conflicto seguirá activo.















