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Argentina se suma a la “Nueva Ruta de la Seda” del Partido Comunista Chino y concreta su sumisión económica

El embajador en China, Luis María Kreckler, confirmó que la Argentina “sin dudas” se va a adherir al ambicioso Belt and Road Iniciative (BRI), también conocido como la “Nueva Ruta de la Seda” china. Te explicamos en qué consiste la iniciativa y qué impacto tendrá.

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En una reciente entrevista entre Luis María Kreckler, embajador argentino en China, y BAE Negocios, el diplomático argentino anticipó que respecto de la iniciativa ambiciosa La Franja y La Ruta (Belt and Road Initiative), la Argentina se va a adherir. No tengo dudas de la adhesión“.

La incorporación del gobierno de Alberto Fernández a los acuerdos del Belt and Road Initiative (BRI), conocidos como la “Nueva Ruta de la Seda“, implica un enorme abanico de posibilidades de financiamiento para obras de infraestructura donde los contratos y pautas favorecen totalmente al gigante asiático y hacen a las naciones que adhieren totalmente dependientes económicamente de China.

Alberto Fernández ya había conversado con Xi Jinping, dictador de China, sobre las posibilidades de la Argentina para participar en la inmensa iniciativa, principalmente debido a la desastrosa situación económica que atraviesa el país latinoamericano.

Fernández mantuvo este martes una conversación telefónica con su par de la República Popular China, Xi Jinping.

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Pero, ¿Por qué es tan polémica la Nueva Ruta de la Seda?

La Belt and Road Initiative fue presentada por Xi Jinping en 2013, con la intención de renovar y amplificar viejos caminos comerciales e invertir en infraestructura a lo largo del mundo para interconectar de manera naval, aérea y terrestre al gigante asiático con el resto de las naciones, invirtiendo todo lo necesario en infraestructura portuaria, aeroportuaria, vial y férrea en países ajenos. 

Actualmente, China ya ha invertido más de 461 mil millones de dólares en este proyecto, que equivale al dinero necesario para estar en el top 30 de países con mayor PBI. Este dinero ha ido en forma de préstamos para infraestructura a los gobiernos de 68 países distintos. 

Además, China tiene sus propias “chinas” en África, que utiliza como mano de obra barata (en algunos casos inclusive con mano de obra esclava) para construir sus enormes proyectos de infraestructura que Xi Jinping le “regala” a los dictadores africanos, a cambio de su sumisión y lealtad.

De esta manera, el Partido Comunista Chino obtiene soberanía sobre los países cuando el dictador o gobierno de turno se da cuenta que no tiene manera de pagar por estas obras más que entregando partes de su nación o su sociedad.

Mapa de las conexiones del proyecto ‘Belt and Road Iniciative’, de dimensiones descomunales. Fuente: CSIS Proyecto Reconectando Asia.

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Debemos entender que China, además de generar vínculos mucho mayores con los países donde invierte, también saca un enorme provecho económico-financiero. 

Estos proyectos tienen una tasa de interés aproximada del 6%, mientras que China es uno de los mayores prestatarios del Banco Mundial con 16 mil millones de dólares en préstamos pendientes a tasa del 1%, sacando un margen muy significativo de estas operaciones. 

En el mundo, la deuda ha crecido de manera exorbitante en los últimos años, y de los 33 países que están en riesgo por su deuda, 25 entran en el esquema del BRI chino. 

Esto hace que China tenga la capacidad, por los contratos con estos países, de quedarse con el 51% del control de la infraestructura construida en el programa, una jugada que le termina saliendo muy barata a China.

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Análisis: la injerencia China en la Argentina

Hoy en día, la presencia de capitales chinos en Argentina se amplía semana a semana, y es evidente que la potencia comunista agiganta cada vez más su injerencia en los sectores más importantes de la economía local.

China encuentra estratégicamente en Argentina un enorme abastecedor de alimentos, energía y minerales. Estos tres aspectos son claves para el país asiático, que además encuentra en Argentina un país destrozado económicamente y muy fácilmente explotable a la vez que empresas occidentales se van del país.

Además de un enorme interés de China en alimentos, energía y minerales, el gigante asiático tiene muchas fichas puestas en la obra pública local a partir de 2021 y en el desarrollo de infraestructura para el movimiento logístico de estos sectores mencionados.

Base satelital, informática y militar de China en Neuquén, provincia argentina. Fuente: Perfil.

China, a través de ‘Power China’, formalizó el diálogo con la estatal ferroviaria Trenes Argentinos Infraestructura (ADIF), para concretar el desarrollo de un tren de carga que unirá Añelo, conocida como la “capital” de Vaca Muerta, y el puerto bonaerense de Ingeniero White, vecino a Bahía Blanca. A fines de julio, la nación comunista también ratificó su decisión de financiar la expansión de trenes en la provincia de Santa Fe.

China también se mostró muy activa en cerrar un acuerdo con la administración que encabeza Alberto Fernández para duplicar el stock de porcinos en el país con el fin de abastecer el consumo chino de carne de cerdo.

Todas estas inversiones del Partido Comunista Chino en Argentina no se quedan simplemente en mero beneficio económico a base de un país con una economía detonada, sino que también busca que el país asiático tenga total influencia en cualquier decisión de los gobiernos argentinos de acá a futuro, gracias a la dependencia económica.


Por Nicolás Promanzio, para La Derecha Diario.

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China anticipa que la pandemia no terminará en 2022 y le pide a la OMS que no diga más que el fin del Covid está cerca

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En un artículo en el Global Times, la dictadura comunista disparó contra la OMS por decir que el fin de la pandemia podría darse el año que viene y aseguró que a la pandemia todavía le quedan “varios años”.

Ante las recientes declaraciones del director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en donde sostuvo que el “2022 debe ser el año en que terminemos con la pandemia”, el Global Times, el diario de la dictadura china para Occidente, anticipó en una editorial que ese no será el caso.

El periódico chino desligó de culpas a su país y agregó que la pandemia solamente terminará si la OMS puede “desempeñar un papel de liderazgo para poner fin a la desigualdad en las vacunas y abandonar la politización”. Una declaración extraña dada la postura pro-China que viene teniendo tanto la ONU como la OMS en los últimos años.

El virus empezó en China, y muchos especulan que provino del Laboratorio de Virología de Wuhan, ciudad donde comenzó la pandemia. También es un interrogante por qué el régimen chino aisló la ciudad del resto del país pero no los vuelos internacionales. En diciembre 2019 y enero del 2020, los residentes de Wuhan podían viajar a Italia, Alemania o Estados Unidos pero no podían ir al resto de China.

Si China dice que la pandemia no terminará en 2022, a pesar de la histórica campaña de vacunación mundial que se logró poniendo las dosis sin costo en todos los países del mundo, es porque sabe algo que el resto del mundo no.

La respuesta de la OMS no se hizo esperar. Desde la máxima organización de la salud respondieron en seco diciendo que sostenían lo dicho por el director Tedros. “La organización no tiene nada que agregar más allá de la rueda de prensa”, remató.

Lo que sí, Tedros aclaró que por lo menos el 70% de la población de cada país debe estar vacunada para fines del 2022 para poder decir que la pandemia quedó en el pasado, aunque inmediatamente se contradijo y aseguró que la variante ómicron, a diferencia de la delta, es más fácil que contagie a las personas ya vacunadas.

En la misma conferencia, Tedros pidió que se cancele la Navidad. “Un evento cancelado es mejor que una vida cancelada“, inmortalizó en una frase que quedará en la historia.

No puede haber duda de que una mayor mezcla social durante el período de vacaciones en muchos países conducirá a un aumento de casos, sistemas de salud abrumados y más muertes“, dijo Tedros, sembrando el miedo nuevamente después de un mensaje esperanzador.

El director del Tercer Hospital Popular de Shenzhen, Lu Hongzhou, habló desde su cargo de miembro del Comité de Expertos de Control y Prevención de Enfermedades Virales y apuntó contra la OMS, poniéndole cara al artículo del Global Times.

Poner fin a la pandemia debe depender de medios científicos y tecnológicos, es decir, vacunas más eficaces”, escribió, y agregó: “Las vacunas COVID-19 actuales pueden prevenir muertes y reducir la gravedad de la enfermedad, pero difícilmente pueden prevenir infecciones. Las vacunas efectivas deben ser vacunas inhaladas, que pueden generar anticuerpos protectores en el tracto respiratorio superior”.

Lu declaró que este es el próximo paso que tomará China, con la producción de una vacuna de este tipo, aunque pidió financiación internacional y que los países de Occidente se tomen más seriamente las restricciones sanitarias contra la población. “Por culpa del capitalismo moderno el mundo no puede cerrarse y bloquear el virus para siempre“, remató.

Actualmente existe un proyecto para desarrollar una vacuna inhalada en China. El productor chino de vacunas, CanSino, junto con investigadores militares, están desarrollando la primera vacuna inhalada del país, algo que muchos expertos ven como un candidato prometedor para las inyecciones de refuerzo que utilizan vacunas inactivadas.


Por Tadeo Pittari, para La Derecha Diario.

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China asegura tener menos de 100.000 casos de Covid tras 2 años de pandemia con una población de 1.400 millones

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China ha informado solo el 0,05% del número total de casos globales de Covid-19 a pesar de representar el 19% de la población mundial.

Uno de los datos que más sorprende a la población mundial cuando analiza los números de la pandemia, que este mes cumple dos años, es el registro de casos en China.

La combinación de alta transmisibilidad y baja mortalidad convirtió al SARS-CoV-2 en un patógeno perfecto para una pandemia, a diferencia de otros virus más letales que nunca llegan a esparcirse por todo el mundo justamente por su alta tasa de fatalidades, como es el caso del MERS o el Ébola.

En dos años, la pandemia de Covid-19 se ha extendido por todo el mundo y ha causado más de 250 millones de infecciones y 5 millones de muertes, a pesar de los esfuerzos sin precedentes para detenerla.

El virus apareció por primera vez en Wuhan, China, bajo condiciones que todavía no se tienen del todo claras, y la teoría de que se fugó de un Laboratorio de Virología es una hipótesis que cada vez toma más fuerza.

Lo extraño es que esta enfermedad respiratoria de alta transmisibilidad solo ha contagiado hasta la fecha a 99.083 personas en China. Dado que su población supera los 1.400 millones de habitantes, solo un 0,007% de los chinos se han contagiado de coronavirus, certeramente el nivel de contagios más bajo del mundo.

Comparando con el resto del mundo, a pesar de que China representa el 19% de la población mundial, solo ha reportado 0,05% del número total de casos globales, una estadística que no se justifica en las medidas sanitarias, que han sido incluso más laxas en territorio chino que en otros países del mundo, como Australia o Alemania.

El ex presidente Trump contó que durante el 2020, le sorprendió ver la brutalidad con la que China impuso una cuarentena en Wuhan, prácticamente aislándola por casi un año del resto del país, pero que tardó meses en cerrar los vuelos de Wuhan al resto del mundo. Según dijo en una reciente entrevista en el programa de Hannity en Fox News, “China cerró el acceso de Wuhan al resto de China pero no al resto del mundo”.

Esta frase de Trump se puede comprobar empíricamente, aunque en realidad la restricción no fue a Wuhan si no que a toda la provincia de Hubei. Lo que resulta extraño es que en esta región, que acapara a 58,5 millones de personas, hubo tan solo 68.311 casos hasta la fecha, una tasa de contagios menor al 0,11%. También, un número irrisorio comparado a otros países.

Según las autoridades del Partido Comunista Chino, las vacunas Sinovac y Sinopharm han sido un éxito rotundo. China actualmente hace testeos masivos de toda la población una vez por mes, y mantiene tasas de negatividad arriba del 99,9%, o al menos eso informa.

Las vacunas chinas han sido utilizadas ampliamente en Sudamérica y en Europa, con resultados paupérrimos. Poco hizo la vacuna para reducir los contagios de la variante Delta, ni tampoco las muertes. El dato es lapidario, más personas murieron en 2021 por Covid que en 2020, cuando no existía la vacuna y el sistema de salud en todos los países del mundo estaba supuestamente colapsado.

Desde la introducción de la vacuna, no se percibe una caída signficativa del promedio de casos, por el contrario, desde que en 2021 muchos países del mundo relajaron las cuarentenas, las vacunas no frenaron los contagios y la suba en la actividad vino acompañada por una suba de casos proporcional.

Casos nuevos por día de Covid-19 en todo el mundo.

Las muertes también subieron. En 2021 murieron 3,35 millones de personas por Covid, mientras que en 2020 solo fallecieron 1,88 millones.

Si la vacuna no tiene un efecto por ahora significativo en la reducción de la cantidad de muertes, y la transmisibilidad del virus se da más fuerte en países más densamente poblados, ¿por qué China no registra prácticamente casos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), dirigida por el apologista de la dictadura comunista Tedros Adhanom, ha repetido en varias ocasiones que los datos que salen de China son verdaderos y no están falsificados, pero no hay una explicación fehacible para los números de la pandemia en China basados en la ciencia.

Lo más probable es que las autoridades del Partido Comunista Chino estén escondiendo casos, proveyendo información falsa a la OMS y evitando una auditoría a través del lobby y cuantiosas cantidades de dinero.

La otra opción es que el virus chino no sea tan contagioso como se lo publicita en Occidente, con muchos casos de gripe común o neumonía de la comunidad mal calificadas como Covid-19, probablemente por mala calidad de tests PCR.

Sea cual sea la realidad, los números en China no cierran, y debería llevarse a cabo una profunda investigación para entender mejor esta pandemia que ha revolucionado el mundo en dos cortos años.

Muertes por día por Covid-19 en todo el mundo.

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China censuró al diario conservador español ABC tras reportar sobre los desaparecidos de Xi Jinping

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El diario español alineado al PP fue finalmente censurado en China, después de más de 15 años operando desde Pekín.

La página web del diario español ABC, uno de los más importantes del país europeo, fue censurada el pasado 28 de noviembre en todo el territorio chino, después de que se publicara una crónica sobre las desapariciones de personajes famosos por orden del dictador Xi Jinping.

El corresponsal de ABC en Asia desde 2005 y con base en Pekín, Pablo Díez, confirmó este lunes a la agencia Efe que la edición digital del periódico, hasta ahora accesible, “desde ayer no se puede abrir” salvo empleando una aplicación VPN que sortea la censura.

No hemos recibido ninguna notificación oficial pero todo apunta a que se debe a dos artículos publicados durante el fin de semana”, explicó el periodista en referencia a dos textos de su autoría: un perfil del mandatario chino incluido en un artículo que hablaba sobre dictadores comunistas y un reportaje sobre famosos que desaparecieron temporalmente tras tener problemas con el régimen comunista chino.

Este último, titulado «En China puede desaparecer cualquiera», recopilaba los casos de celebridades que desaparecieron temporalmente en el pasado por sus problemas en el régimen, tiempo en el que fueron amenazados de muerte y torturados para volver a alinearse a los mandamientos del Partido Comunista.

Entre ellos destacan magnates como Jack Ma, fundador de Alibaba, la tenista Peng Shuai, artistas como Ai Weiwei, actrices como Fan Bingbing y hasta el anterior jefe de la Interpol, Meng Hongwei, condenado el año pasado por corrupción.

La situación de ABC en China era extraña. El medio es considerado conservador o de centroderecha en España, donde defiende más que nada al Partido Popular (PP), pero no estaba censurado en la nación comunista. Al revés que los medios El País o El Confidencial, de extrema izquierda, que tienen sus accesos bloqueados desde adentro de China hace varios años.

La censura siempre es triste y por desgracia en China estamos viendo que cada vez es más frecuente”, dijo el periodista que había logrado informar desde atrás de la cortina de hierro china por más de 15 años.

Díez consideró que aunque este tipo de situaciones es “siempre triste” para los medios, lo es “mucho más para el país que censura porque priva de un canal de información a sus propios ciudadanos”.

En sus 17 años en el gigante asiático, el corresponsal lamenta haber visto “la censura y la represión en aumento” en China, en especial desde la llegada al poder de Xi Jinping, quien dio marcha atrás con muchas libertades que se habían dado en la década del 90 en el país tras la caída de la Unión Soviética.

“Y ahora nos ha tocado a nosotros”, agregó el periodista. El año pasado, Diez recibió el Premio al Mejor Corresponsal otorgado por el Club Internacional de Prensa de España por su trayectoria en Asia y su cobertura de la dictadura y de la pandemia de coronavirus en el país asiático.

Además de numerosos medios de comunicación, las autoridades chinas mantienen también bloqueado el acceso a las principales redes sociales y de comunicación occidentales, entre ellas las plataformas Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y la aplicación de mensajería WhatsApp.

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