El mapa de la inseguridad vial en Córdoba sufrió un vuelco alarmante durante el primer tramo del año calendario. Por primera vez en registros recientes, las calles y avenidas urbanas se cobraron más vidas que las rutas nacionales. Mientras en las carreteras hubo 36 fallecidos, en las zonas urbanas la cifra escaló a 42 víctimas fatales.
Esta estadística intercala un interrogante sobre la eficacia de los controles en sectores de 60 km/h de velocidad. La desidia en la vigilancia del tránsito se traduce en una persona muerta prácticamente cada jornada en la provincia. El desprecio por las normas y el consumo de sustancias aparecen como las causas principales de esta crisis de movilidad.
Las avenidas de alto caudal se han convertido en escenarios de choques y vuelcos a altísimas velocidades detectadas. La falta de un orden institucional claro en las calles permite que la imprudencia individual destruya familias enteras. Marzo fue el mes más crítico para el ámbito urbano, registrando 19 decesos frente a solo 5 en áreas rurales.

Mortalidad joven y responsabilidad individual
El regreso a clases y el fin de la temporada estival expusieron la fragilidad de los sistemas de contención estatales. Resulta imperativo que la administración deje de priorizar la recaudación y recupere la presencia de agentes activos. El gasto público en seguridad vial debe ser auditado ante la evidente ineficiencia de los programas preventivos.










