Insólito: El Estado se queda con el 60,2% de la renta agrícola en Córdoba
Según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el Estado absorbe el 60,2% de la renta generada por el campo.
La actualización de tasas municipales e impuestos provinciales eleva la presión sobre los productores del interior.
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El sector agropecuario cordobés enfrenta un escenario complejo, marcado una creciente voracidad fiscal. Según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el Estado absorbe el 60,2% de la renta generada por el campo. De cada $100 que produce una hectárea en la provincia, más de $60 se destinan al pago de tributos. Este deterioro de los márgenes productivos se profundiza por la suba sostenida de los costos operativos y logísticos.
La actualización de los impuestos provinciales y las tasas municipales a comienzos de año disparó el peso relativo de la carga tributaria local. Estos gravámenes pasaron de representar el 6,4% al 9,7% del total de la estructura fiscal en apenas pocos meses. Al achicarse la renta por factores externos, el peso del esquema impositivo cordobés se vuelve más asfixiante para el productor. La falta de orden fiscal en los municipios termina castigando la inversión privada en el motor productivo de la provincia.
El contexto internacional, afectado por bloqueos estratégicos en el comercio global, encareció insumos clave como la urea en un 43%. A esta situación se suma el aumento del combustible por el precio del petróleo, que eleva los fletes y perjudica la competitividad de las zonas alejadas de los puertos. Los costos de las labores agrícolas registraron una suba del 33% desde diciembre, superando ampliamente los índices de inflación estimados.
Deterioro del sistema productivo
El caso del trigo es el más alarmante, con una carga impositiva que alcanza el 104,4% de la renta obtenida por el cultivo. Esto significa que el resultado económico del productor no llega siquiera a cubrir las exigencias de los organismos recaudadores estatales. En la soja y el maíz, la participación estatal se mantiene en niveles elevados del 61,6% y 56,8% respectivamente. La dependencia de insumos importados vuelve al sistema productivo extremadamente sensible a cualquier salto en los precios globales.
La relación insumo-producto continúa deteriorándose, obligando al productor a entregar más toneladas de grano para adquirir la misma cantidad de fertilizantes. La actualización tributaria aplicada por las gestiones locales ignora la realidad de los márgenes ajustados que atraviesa el sector primario actualmente. Sin una reducción efectiva del gasto público ineficiente, el capital de trabajo de los productores cordobeses seguirá siendo drenado por el fisco. El campo cordobés sostiene una estructura estatal que parece no registrar el impacto de la crisis global.
La Fundación FADA advierte que el aumento de la presión fiscal local ocurre en un momento de vulnerabilidad extrema para los campos del interior. La falta de una política que priorice la iniciativa privada pone en riesgo la sostenibilidad del modelo agroindustrial de la región sudeste. La prosperidad de Córdoba depende de un campo que pueda reinvertir su renta en lugar de entregarla al Estado.