Si se buscan precisiones, la lista de lo que constituye una infracción grave es larga. Según la Ley de Tránsito se consideran infracciones graves: Conducción negligente o temeraria
Omisión de socorro en caso de necesidad o accidente
Ingestión de sustancias que perturben o disminuyan las facultades psicofísicas del conductor
El incumplimiento de limitaciones de velocidad, prioridad de paso, adelantamiento, cambios de dirección o sentido, circulación en sentido contrario al estipulado
Paradas y estacionamientos en lugares peligrosos o que obstaculicen gravemente el tránsito
Conducir sin in luces en situaciones de falta o disminución de visibilidad o produciendo encandilamiento al resto de los usuarios de la vía










