La Municipalidad de Córdoba atraviesa horas críticas tras confirmarse la detención de 2 empleados que prestaban servicios en el CPC Jardín, acusados de exigir retribuciones ilegales a un vecino. Este hecho de corrupción, denunciado por la propia víctima y respaldado por el centro vecinal, se suma a la imputación de un médico ginecólogo de un dispensario municipal por presunto abuso sexual contra una paciente de 19 años.
Estos episodios no son hechos aislados, sino la consecuencia lógica de un sistema de ingresos al Estado que durante años operó sin los más mínimos filtros de idoneidad. La desidia política al eliminar los concursos públicos y privilegiar el ingreso de personal a dedo, bajo esquemas de becas y contratos discrecionales, ha convertido a la estructura municipal en un espacio de vulnerabilidad constante para los cordobeses.












