Desde el penal de sierra Chica contactaron a decenas de jóvenes en Deán Funes.
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La idea del kirchnerismo de habilitar celulares en las cárceles no hizo más que aumentar el delito y la inquietud en la población.
Esta semana se conoció, a través de una investigación en la ciudad de Deán Funes, al norte de Córdoba, que una peligrosa organización se dedicaba al grooming y la extorsión desde la cárcel.
Los malvivientes contactaban a adolescentes a través de perfiles falsos.
La causa, que se inició a fines de febrero tras la acumulación de 13 denuncias de víctimas locales, derivó en una serie de operativos simultáneos que pusieron al descubierto un sofisticado método de engaño digital: el líder de la banda es un preso del establecimiento penitenciario de Sierra Chica, Buenos Aires.
Hackeo de cuentas de tiendas en Deán Funes
El engaño comenzaba con el hackeo de cuentas de redes sociales pertenecientes a tiendas de ropa legítimas.
Utilizando esta identidad suplantada para generar confianza, los delincuentes captaban a los adolescente y jóvenes solicitándoles material audiovisual bajo diversos pretextos vinculados a la marca.
Una vez que entregaban las imágenes, la banda iniciaba una etapa de extorsión agresiva, exigiendo contraseñas de acceso a sus perfiles personales y material de contenido sexual explícito bajo amenaza de difundir las fotos obtenidas originalmente.
El trabajo coordinado entre la Brigada de Investigaciones de Ischilín, especialistas en Cibercrimen y el Ministerio Público Fiscal (MPF) permitió identificar al presunto cabecilla de la red.
Se trata de un hombre de 29 años, con antecedentes previos por delitos contra la integridad sexual, que actualmente cumple condena en el penal de Sierra Chica.
Precisamente, su celda fue uno de los objetivos de los allanamientos ordenados por la fiscal de Instrucción de Deán Funes, la Dra. Analía Cepede.
Allanamientos en Temperley, La Plata y Rafael Calzada
Además del operativo en la unidad carcelaria, los efectivos policiales irrumpieron en domicilios de las localidades bonaerenses de Temperley, Rafael Calzada y La Plata, logrando el secuestro de dispositivos tecnológicos y material clave para la causa.
La investigación continúa abierta para determinar si existen más implicados que operaban fuera del sistema penitenciario y para analizar el contenido de los elementos incautados en esta causa de extrema gravedad que vulnera la seguridad de los jóvenes en el entorno digital.