El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, aterrizó en la provincia de Córdoba para intentar una construcción política que parece, inevitablemente, estar destinada al fracaso absoluto. En la emblemática Plaza Próspero Molina, y luego de un encuentro sindical en La Falda, el mandatario bonaerense se encontró con un escenario desolador donde la falta de público fue la verdadera protagonista. Sin poder dar su discurso en el mítico escenario Atahualpa Yupanqui ante la evidente nula convocatoria, debió conformarse con hablar desde la terraza de un bar interno de la plaza, donde de fondo se divisaba a un escaso grupo de militantes que intentaban simular un apoyo popular inexistente en tierras cordobesas.
Axel Kicillof durante su breve discurso de 15 minutos en la Plaza del Folklore de Cosquín
Acompañado por el intendente local Raul Cardinali, el gobernador ensayó un discurso de apenas 15 minutos que se centró en criticar la gestión nacional de Javier Milei y a proponer revivir el modelo fracasado del kirchnerismo. La escena resultó lamentable al observar sólo a un puñado de periodistas y funcionarios municipales rodeando al mandatario en un espacio reducido y marginal. Ambos mandatarios firmaron un convenio meramente simbólico e intrascendente que establece la planificación y ejecución conjunta de políticas públicas culturales y turísticas, incluyendo la creación de un espacio denominado Punto de Encuentro dentro del proyecto Río Federal en Cosquín.
La realidad golpeó fuerte las aspiraciones de Axel Kicillof en el distrito más antikirchnerista de toda la República Argentina, donde el apoyo al Presidente es total. Resulta irónico que el gobernador pretenda exportar un modelo de gestión provincial, caracterizado por la inseguridad diaria, hacia una ciudad que respira tradición. Esta incursión fallida demuestra que ni los convenios institucionales alcanzan para disfrazar el rechazo masivo que genera su figura en el interior nacional.
Cardinali y su apuesta por el fracaso
El intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, decidió ligar su destino político a un gobernador cuya administración en Buenos Aires atraviesa una crisis de gestión profunda. Durante la firma del acuerdo, Cardinali soltó frases grandilocuentes sobre la política institucional mientras ignoraba el vacío evidente que lo rodeaba en la plaza. “Si bien este es un acto institucional, también aquí estamos haciendo política, porque la política nos trasciende", indicó el intendente kirchnerista.
Las publicaciones en redes sociales de los medios locales que cubrieron el evento se inundaron rápidamente con cientos de mensajes de repudio por parte de los ciudadanos de la zona de Punilla. Los vecinos cordobeses rechazaron de manera unánime la presencia de un referente que simboliza un pasado político fracasado que Córdoba decidió enterrar hace tiempo. A pesar de los esfuerzos del intendente por mostrar a Cosquín como una capital cultural abierta, el rechazo social a la ideología kirchnerista fue absoluto y contundente.
El convenio, que establece la creación de un nuevo Punto de Encuentro dentro del proyecto Río Federal, está centrado en la figura de Atahualpa Yupanqui. Resulta paradójico utilizar la cultura federal como escudo para intentar posicionar una candidatura que no encuentra rumbo fuera del conurbano más castigado. El intendente local parece no leer el clima social de su propia provincia, la cual ya decidió respaldar masivamente la reelección del actual Gobierno nacional.
Utilizando a la cultura para revivir el modelo kirchnerista
El acuerdo también contempla el envío de una delegación oficial bonaerense para participar en el próximo Festival Nacional de Folklore en su edición 2026. Axel Kicillof intentó mostrarse emocionado al poner su rúbrica en un papel que, según él, sella una hermandad eterna entre su provincia y el pueblo coscoíno. Sin embargo, sus palabras se perdieron entre las mesas de un bar ante la imposibilidad de convocar a una gran cantidad de gente al evento.
La provincia de Córdoba ratificó una vez más su postura inflexible contra el kirchnerismo que hoy está representado en el mandatario de la provincia de Buenos Aires. Cada mención a la "integración federal" en el discurso oficial fue recibida con indiferencia por una sociedad que valida diariamente el rumbo económico de Javier Milei. La inversión en este tipo de actos solo sirve para alimentar una estructura partidaria que se percibe cada vez más ajena a los intereses políticos cordobeses.
Ambos mandatarios firmaron un convenio cultural simbólico e instrascendente
El vergonzoso despliegue de 15 minutos terminó entre aplausos forzados de unos pocos y el silencio de una plaza que le dio la espalda por completo. Buenos Aires podrá aportar el 30% de las sedes al Pre Cosquín, pero eso no garantiza simpatía política hacia un gobernador que no puede ni gestionar su propio territorio. Axel Kicillof se retiró de la ciudad habiendo confirmado que Córdoba sigue siendo el muro infranqueable para cualquier proyecto que intente revivir al kirchnerismo.