El resultado final de Franco Colapinto en Madrid terminó siendo uno de los puntos altos de su temporada, aunque el cierre de la carrera estuvo lejos de ser tranquilo. El argentino finalizó séptimo en el Gran Premio de España y sumó seis puntos, pero en las últimas vueltas tuvo que atravesar una situación incómoda con Pierre Gasly que puso en riesgo una posición que parecía encaminada.
El piloto de Alpine marchaba octavo por detrás de su compañero, que ocupaba el séptimo lugar. Sin embargo, el francés tenía una parada obligatoria pendiente, ya que había comenzado la competencia con neumáticos duros y debía utilizar al menos dos compuestos diferentes. Por ese motivo, estaba obligado a ingresar a boxes antes de la bandera a cuadros.
La demora generó preocupación dentro de la escudería francesa porque Oscar Piastri se acercaba rápidamente por detrás de Colapinto. De acuerdo con los cálculos del equipo, Gasly iba a caer hasta el 12° puesto una vez realizada su detención, por lo que la alternativa más conveniente era liberar al argentino y permitirle defenderse del McLaren, mientras el francés podía intentar contener a quienes venían detrás.
Sin embargo, el tiempo y los metros pasaban, y el cambio de posiciones no llegaba. Con la presión de Piastri aumentando, Colapinto comenzó a reclamarle a su ingeniero de carrera, Stuart Barlow, que interviniera. "Chicos... ¡No perdamos tiempo!", exigió el argentino. Barlow respondió: "Sí, estamos en eso, amigo". La situación no cambió y Colapinto volvió a insistir a través de la radio, esta vez con un tono mucho más elevado: “¡Cambio, cambio! Honestamente... ¡Mi Dios! ¡Chicos, cambio! ¡Por el amor de Dios! Si pierdo... (se corta el audio)".
El reclamo tenía un motivo concreto: cada segundo detrás de Gasly podía favorecer a Piastri. Mientras el francés estaba obligado a detenerse, Colapinto sí podía conservar su posición hasta el final, por lo que dejarlo libre para defenderse era la opción más lógica para el equipo.









