Marcelo Stancanelli inscribió su nombre en la historia del deporte internacional tras completar una travesía inédita en las gélidas aguas del sur. El nadador de 49 años, residente de la localidad de Cosquín, realizó el doble cruce del Canal Beagle uniendo los países de Argentina y Chile. Esta proeza de resistencia física y mental fue validada oficialmente por la prestigiosa World Record Certification Association en los últimos días.
La prueba se realizó en el sector más angosto del estrecho, entre Punta Mackinlay y el territorio chileno ubicado exactamente en el Cabo Peña. El deportista recorrió una distancia total de 3.250 metros en un tiempo de 1 hora, 8 minutos y 59 segundos bajo condiciones climáticas muy rigurosas. Durante el trayecto, debió enfrentar una temperatura del agua cercana a los 8 grados centígrados utilizando solamente un traje de neoprene reglamentario.
Las corrientes marinas y las mareas intensas representaron el mayor desafío técnico para el atleta durante su regreso hacia la costa de Tierra del Fuego. "Es la parte más angosta del canal y por eso el agua se concentra ahí con toda su fuerza. A la ida tardé unos 28 minutos y a la vuelta 41, porque el viento y la marea me derivaban y me obligaban a gastar más energía", explicó Stancanelli en Cadena 3. El deportista, oriundo de Buenos Aires, se convirtió de esta manera en el primer varón argentino en registrar oficialmente esta marcade doble cruce en la zona austral.
El deportista recorrió una distancia total de 3.250 metros en un tiempo de 1 hora, 8 minutos y 59 segundos
Preparación en las sierras de Córdoba
El éxito de esta misión fue el resultado de un riguroso entrenamiento individual realizado íntegramente en los espejos de agua de las Sierras de Córdoba. El nadador utilizó el dique El Cajón en Capilla del Monte para simular las condiciones térmicas que encontraría luego en el extremo sur del mapa. Las sesiones incluyeron inmersiones constantes en hielo para aclimatizar el cuerpo a temperaturas que oscilaban entre los 9 y los 13 grados centígrados.
Su experiencia previa como guardaparque le brindó las herramientas necesarias para comprender el entorno natural y respetar los ciclos de la marea. La planificación logística fue clave para aprovechar las ventanas de buen clima y evitar las ráfagas de viento más peligrosas del canal fueguino.
El reconocimiento internacional obtenido pone en valor el esfuerzo personal y la capacidad de superación que caracteriza a los deportistas del interior. Tras recibir la certificación oficial de su marca, el vecino de Cosquín ya proyecta nuevos desafíos que combinen el alto rendimiento con la naturaleza.