El beach handball argentino vivió este domingo el día más importante de su historia. En Zagreb, Croacia, la selección femenina se consagró campeona del mundo por primera vez al derrotar a Dinamarca en una final vibrante, mientras que el equipo masculino completó una actuación histórica al quedarse con la medalla de bronce.
Las Kamikazes vencieron a las danesas por 2-1 en una definición que se resolvió en los shoot-outs, luego de repartirse un set por lado. Tras imponerse con autoridad en el primer parcial, las argentinas cedieron el segundo y debieron definir el título desde los lanzamientos individuales, donde mostraron mayor temple para quedarse con la victoria y desatar el festejo.
La consagración significó una revancha para el conjunto dirigido por Leticia Brunati, que había caído frente al mismo rival durante la fase de grupos, y coronó un torneo en el que Argentina fue de menor a mayor. En los cruces eliminatorios dejó en el camino a Países Bajos en cuartos de final y eliminó al vigente campeón europeo, España, en una dramática semifinal que también se definió en shoot-outs.
"Las chicas demostraron que están preparadas para los grandes desafíos. Este título es fruto de años de trabajo y sacrificio", destacó Brunati después de una histórica conquista que confirma la evolución de un equipo que venía de ser subcampeón del mundo en 2024 y campeón de los World Games en 2025, pero que todavía tenía pendiente conquistar un Mundial absoluto.
Además del primer puesto colectivo, el certamen dejó reconocimientos individuales para el seleccionado argentino: Zoe Turnes fue elegida por la Federación Internacional como la mejor jugadora del torneo y Alma Jazmín Molina recibió la distinción a la mejor defensora.
Y la celebración argentina no terminó con la consagración femenina. En la rama masculina, el equipo dirigido por Sebastián Ferraro alcanzó por primera vez las semifinales de un Mundial. Tras caer ajustadamente frente a Alemania, reaccionó en el partido por el tercer puesto y derrotó al local, Croacia, por 2-1 para quedarse con la medalla de bronce.
Con el primer título mundial de las Kamikazes y la primera presea de la selección masculina en una Copa del Mundo, Argentina cerró su mejor actuación histórica en el beach handball y ratificó su crecimiento entre las principales potencias de la disciplina.